sábado, 3 de octubre de 2015

IMHOTEP

IMHOTEP: ENTRE LA HISTORIA Y LA MITOLOGIA

José Francisco Sastre García

            Si mencionamos el nombre de Imhotep, más de uno pensará de inmediato en la figura del mago egipcio que se dedica a hacer de las suyas en la serie de películas protagonizadas por Brendan Fraser y Rachel Weisz (La Momia y El Regreso de la Momia), un sujeto de pésima catadura que pretende recuperar a su amor perdido y, al mismo tiempo, hacer caer al mundo bajo su dominio.
            Sin embargo, el nombre de este personaje, así como el de algunos otros que figuran en estas películas, no están elegidos al azar, sino que han surgido de las investigaciones de la egiptología: el Imhotep que vamos a analizar, puesto que se ha hallado otro posterior, vive durante el reinado del faraón Zoser (Dzoser, Djoser,… según tomemos la grafía de unos autores u otros), y Ankesenamon resulta ser una de las hijas de Akhenaton y esposa del más famoso egipcio de todos los tiempos: Tutankhamon.
            Veamos con un poco más de detenimiento a un hombre que, al menos en apariencia, marcó profundamente la sociedad en la que vivió y pasó a la posteridad convertido en poco menos que un dios.

El personaje

Según los datos obtenidos en los diversos documentos egipcios, Imhotep (en griego Imutes, y cuyo significado en egipcio viene a ser “el que viene en paz”), fue el primer arquitecto conocido en la historia (aprox. 2690 - 2610 a. C., la época de la III dinastía). Además de ello, y precisamente esto es lo que lo hace tan especial, fue un sabio, médico, astrónomo, ingeniero, sacerdote, escriba, “mago” y escultor. Vamos, que sólo falta comprobar que incluso fue pintor para compararlo con Leonardo da Vinci…
De origen humilde, hijo del también arquitecto Kanefer y de Kherduankh, según una inscripción hallada en el Uadi Hammamat llegó a alcanzar, gracias a la valía personal que demuestra a lo largo de su carrera, un alto cargo en la Corte real, y llegó a actuar como consejero personal del rey a plena satisfacción de aquél.
Entre sus títulos, conocidos gracias a los jeroglíficos existentes en los restos de una estatua del rey Djeser hallada en Saqqara y en otros documentos, tuvo los siguientes:

§  Canciller del Bajo Egipto[1]
§  Príncipe real
§  Juez principal
§  Sumo sacerdote de Heliópolis
§  Jefe de los trabajos públicos
§  Carpintero
§  Albañil real
§  Tesorero del rey del Bajo Egipto
§  Primero después del rey del Alto Egipto
§  Administrador del Gran Palacio
§  Señor hereditario
§  Imhotep el constructor
§  Escultor, hacedor de vasijas de piedra...

Podemos considerar a este hombre como el primer "científico" cuyo nombre ha llegado hasta nosotros: el hecho de tratarse de un  reconocido arquitecto y astrónomo indica que había de tener los conocimientos de cálculo y geometría necesarios para dominar estas ciencias, es decir, ser además un buen matemático.
Fue el primero en tener su nombre inscrito al lado del de un faraón, y en los títulos que he enumerado no se menciona el de médico, pero sí el de productor de recipientes: quizá sólo se hicieron constar los que usó para la construcción.
A pesar de tal notoriedad, su vida es prácticamente desconocida. Le fueron atribuidos los más antiguos textos de sabiduría, medicina y astronomía, y gozó de justa fama en el campo de las letras. Fue incluso elevado a la divinidad como hijo de Ptah[2].
Su tumba no ha podido ser identificada aún –supuestamente una mastaba-, aunque se supone que hubo de estar en el sector norte de Saqqara, cerca del Serapeum de Menfis, en cuyas cercanías, tiempo después, se edificaría el Templo de Imhotep, "hijo de Ptah". De él descienden una serie de cualificados arquitectos, cuyos nombres aparecen recogidos en la inscripción ya citada del Uadi Hammamat.
De hecho, la búsqueda del último retiro de Imhotep es una de las grandes asignaturas pendientes de la arqueología: hace algunos años se descubrió una tumba llena de ibis[3] momificados, que hizo pensar a todo el mundo egiptológico que por fin se había hecho el gran descubrimiento, pero… no había momia alguna, ni ninguna inscripción que indicara que Imhotep yació allí.

El médico

Se considera a Imhotep como el fundador de la medicina egipcia, y autor del papiro Edwin Smith acerca de curaciones, dolencias y observaciones anatómicas (aunque según algunas investigaciones este texto probablemente fue escrito, o quizás reescrito, alrededor del 1700 a. C., con añadidos de otros médicos).
En este documento Imhotep recomienda el uso de vahos de opiáceos como anestésico y describe observaciones anatómicas, el examen, diagnóstico, tratamiento y pronóstico de numerosas heridas con todo detalle. Los tratamientos son racionales, y en un sólo caso se recurre a remedios mágicos. El papiro contiene las primeras descripciones de suturas craneales, de la meninge, la superficie externa del cerebro, del líquido cefalorraquídeo, y de las pulsaciones intracraneanas. Según un grabado de una losa sepulcral en Saqqara, Imhotep preconizaba la aplicación de presión en las arterias carótidas para calmar el dolor de cabeza, al disminuir el flujo de sangre al cerebro. Imhotep afirmaba que el pulso era un índice del corazón y de las condiciones del enfermo.
Una composición literaria datada en el Imperio Medio, conocida como el Canto del Arpista, lo cita en los siguientes términos:

“He oído sentencias de Imutes (Imhotep) y de Dyedefhor, que se citan como proverbios...
Hazte por tanto el día dichoso, y no te canses nunca de esto”
.

El arquitecto

Imhotep fue el arquitecto de la pirámide escalonada de Saqqara, en tiempos del rey Dyeser (2650 a. C.). La pirámide necesitó la extracción, transporte y montaje de miles de toneladas de piedra caliza, desafío notable ya que nunca se había utilizado hasta aquel momento en grandes construcciones, para las que se usaban ladrillos de adobe, fáciles de hacer y baratos[4].
Un gran problema técnico era el peso de la piedra: Imhotep lo solucionó en parte usando bloques relativamente pequeños, más fáciles de transportar y manejar. Por otra parte, las columnas son de adorno o están adosadas a los muros, sin sustentar mucho peso. Es necesario tener en cuenta que en esta época el único metal conocido era el cobre, poco adecuado como herramienta para estos trabajos.
Tuvo que organizar todo el proceso de construcción, controlar el trabajo de cientos de obreros, y realizar la primera ciudad funeraria: rodeada por una muralla de unos mil quinientos metros de perímetro, construyó diversas edificaciones como decorado, y hacia el centro erigió una pirámide de seis gradas con una altura de sesenta metros. A su vez, excavó en la roca del terreno, bajo la pirámide, la que sería la tumba de Dyeser (Zoser) y un conjunto de galerías para almacenar miles de vasijas funerarias, muchas grabadas con los nombres de sus predecesores.

El dios

A su muerte, reconocidos sus logros en la sanación, fue ascendido al panteón mitológico como dios de la medicina y considerado incluso hijo del dios Ptah; los griegos, muchísimo más tarde, lo identificaron, con el nombre de Imuthes, como Asklepios. Su culto principal estaba en Menfis. La capilla de Saqqara -el Asklepion- fue lugar al que los lisiados y enfermos, en la Baja época, acudían en busca de curación. Muchos templos (dentro de otros complejos religiosos) le fueron consagrados: Karnak, Deir el-Bahari (aquí representado en compañía de su madre, de su esposa Renepet-Neferet, y de diversas divinidades), Deir el-Medina e Isla de Filae (templo éste levantado por Ptolomeo V), donde se le veneró junto a Hathor[5], Maat[6] y Amenhotep (hijo de Hapu), otro arquitecto deificado.
Durante siglos, los egipcios consideraron a Imhotep como el dios de la medicina y la sabiduría y se le representa sentado, como a los escribas, con un papiro desplegado sobre sus rodillas, tocado con un casquete.
En el Imperio Nuevo fue venerado como patrón de los escribas y deificado en el periodo tardío de Egipto, para lo cual fue identificado con Nefertum, hijo de Ptah y Nut, la diosa de la Tierra (o Sejmet, la diosa leona). Posteriormente se le vinculó al dios Thot[7], , una práctica común en el Antiguo Egipto.

Otro Imhotep

Más adelante, durante el reinado de Tutmosis I (1504-1492 a.C.), nos encontraremos con otro Imhotep, que aparece representado como chaty, el Primer Magistrado, sólo superado por el Faraón. Sólo existe una información limitada acerca de él, únicamente se sabe que desempeñó un papel importante en la educación de los hijos del faraón. Una inscripción en la tumba de uno de ellos, el Príncipe Ouadjmes arroja luz sobre el funcionario:

«Como alcalde de la ciudad, el chaty Imhotep fue nombrado tutor de los niños reales del Rey del Alto y el Bajo Egipto
Aajeperkara recibió el favor del soberano.»

Según Nicolás Grimal fue el abuelo de Hapuseneb, que será uno de los favoritos de la faraona Hatshepsut, sumo sacerdote de Amón y chaty.

Resumen

            A juzgar por los datos de que disponemos, nos encontramos ante un hombre que parece totalmente fuera de su época: sus conocimientos desbordaron por completo lo que se conocía durante su vida, por ello ha habido quienes han llegado incluso a dudar de su existencia hasta que las pruebas han resultado absolutamente incontrovertibles.
            La capacidad mostrada por Imhotep, sus logros conseguidos, y esa sensación de hallarse fuera del momento que le tocó vivir, hicieron que algunos investigadores, para horror de los historiadores y egiptólogos, plantearan posibilidades como la de que se tratara de uno de esos dioses extraterrestres que se supone que vinieron a civilizarnos en el albor de los tiempos, o que se tratara de un heredero de los conocimientos perdidos de la legendaria Atlántida: evidentemente, ningún dato o prueba avala semejantes ideas, por lo que no pueden por menos que quedarse en meras especulaciones. Si por poseer los conocimientos que tuvo hubiéramos de pensar tales cosas, entonces, por mera asociación de ideas, se podría hablar de forma parecida de Leonardo da Vinci. ¿A que a nadie se le ocurriría semejante locura? Luego entonces, dejemos que Imhotep pase a la historia como lo que fue, un hombre excepcional…

Cine y televisión

Imhotep ha inspirado diversos personajes de la cultura popular, pero en la mayoría de casos tan sólo ha sido utilizado su nombre y el origen egipcio, desvirtuando su personalidad real y logros, y convirtiéndolo de forma habitual en un personaje oscuro, cuando no declaradamente malvado.
  • En La momia (1932), Boris Karloff encarna al monstruo como una criatura resucitada para desatar la maldición de los faraones.
  • En La momia (1999) y El Regreso de la Momia (2001), Arnold Voosloo encarna al temible mago-sacerdote dispuesto a todo para conseguir sus siniestros propósitos.
  • En la serie Stargate SG-1 (episodio El Guerrero), es un Goa'uld[8] menor el que toma esta figura.
  • En la película El secreto de la pirámide (1985), el joven Sherlock Holmes se enfrenta a los adoradores de este sacerdote.

Literatura

  • Agatha Christie hace aparecer a Imhotep como el sacerdote de la novela Death Comes as the End.
  • En la primera novela del sevillano José Ángel Muriel, Ladrones de Atlántida, es el protagonista.

Bibliografía

  • Orlando Mejía Rivera Introducción crítica a la historia de la Medicina. Publicado por Universidad de Caldas, 1999.
  • Fernando Lamata Cotanda, Fernando Lamata, José María Segovia de Arana Manual de administración y gestión sanitaria. Publicado por Ediciones Díaz de Santos, 1998.
  • Juan Surós Batlló, Juan Surós Forns. Semiología médica y técnica exploratoria. Publicado por Elsevier España, 2001.
  • Manuel B. Cossío, José Pijoán, Jean Roger Rivière. Summa Artis, historia general del arte. Publicado por Espasa-Calpe, 1931.
  • Lalouette, Claire: Thèbes ou la naissance d'un empire, ed. Flammarion.
  • Grimal, Nicolás: Histoire de l'Égypte ancienne.



[1] Los términos Alto y Bajo Egipto aluden a una descripción geográfica: mientras que el Bajo Egipto se refiere a la región Norte del reino, es decir, aproximadamente la mitad septentrional que englobaría la costa, las marismas del Delta del Nilo e incluso la región de Gizeh, el Alto Egipto alude a la parte meridional.
[2] Ptah, representado como un hombrecillo de barba blanca y recta, se le conocía, entre otros títulos, como "Señor de la magia": era un dios creador, además de "Maestro constructor", inventor de la albañilería, patrón de los arquitectos y artesanos. Se le atribuía también poder sanador.
[3] El ibis era uno de los animales sagrados del panteón mitológico egipcio, asignado a los dioses Ptah y  Thoth, sobre todo a éste último, ambos dioses protectores e impulsores de las ciencias y las letras, por lo que fue asociado, a su vez, al personaje que nos ocupa.
[4] Según la historiografía egipcia, los primeros enterramientos monumentales tuvieron como figura la mastaba, un sencillo túmulo, que evolucionó, con Imhotep, a la forma de la pirámide escalonada y, más tarde, a la figura de la pirámide de cuatro caras que todos conocemos.
[5] Hathor era la Diosa de la Fertilidad, la Belleza y el Amor entre otros conceptos, representada por una cabeza de mujer sobre la que se asienta un disco solar.
[6] Maat era la Diosa de la Verdad, la Justicia y la Armonía Cósmica, representada por una cabeza de mujer con una pluma de avestruz.
[7] Thoth era el dios de la sabiduría, la escritura, la música, además de símbolo de la Luna, y se le representaba con cabeza de ibis.
[8] Para quien no conozca esta serie, los goaul’d son seres con una tecnología tan avanzada que se presentan ante los pueblos a los que sojuzgan como dioses arbitrarios e implacables. En el origen de esta serie se encuentra la película Stargate, Puerta a las Estrellas (1994), donde asistimos a la teoría de que el panteón egipcio no es otra cosa que la representación de estos seres, que se dedican a esclavizar pueblos y trasladarlos desde unos mundos a otros…

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