domingo, 2 de noviembre de 2014

4.- BOICOT

               
THE NEW LHORK HERALD TRIBUNE


¡BOICOT CONTRA EL CIRCULO DE LHORK!



De nuevo en la brecha.- Heme aquí de nuevo, intrépidos lectores, para preveniros acerca de las perversas confabulaciones que idea este grupúsculo de persona­jes que se hace llamar el Círculo de Lhork. Como bien sabéis gracias a mis intere­santes artículos, pretenden nada más y nada menos que conquistar el mundo, plegar­lo a sus deseos de paz y felicid... Perdón, de caos y anarquía.
Creyeron haber acabado conmigo cuando aquel gordo grasiento vestido de azul me arrojó por la ventana, ¿verdad? Pues no, aquí estoy de nuevo, para denunciar y alabar el boicot al que últimamente se han visto sometidos los miembros del Círculo con ocasión de la primera exposición TBOROZAS 95. Según fuentes fidedignas (Alrededor de una veintena de acólitos de tal asocia­ción, amén de otra veintena de roleros impenitentes), parece ser que hay alguien que se empeña en que los planes de dominar el mundo no sigan adelante.
Al calor de una fría mañana de Diciembre, se reunieron todos los intere­sados para la inauguración de la I EXPOSICION DE ILUS­TRACIONES, PLANCHAS DE COMICS, PORTADAS Y FANZINES, organizada en la Concejalía de Juventud de las Rozas. Acababa de llegar el presi­dente, llave en ristre dispuesto a abrir las gran­des puertas que mostrarían al mundo la gloria del Círculo de Lhork, cuando se descubrió el complot: no había manera de abrir. Al parecer, la susodicha llave no entraba hasta el fondo debido al hecho sintomático de que algún desaprensivo, para evitar la inauguración, la noche anterior no había cerrado completamente el pestillo interior, con lo que resultaba virtualmente imposible penetrar al inte­rior de la Concejalía. Fue entonces cuando corrió el sorprendente rumor de que aquél que consiguiera hacer girar la llave en la cerra­dura y franquear la entrada al resto se convertiría en el próximo presidente del Círculo, por lo que todos, por riguroso orden alfabéti­co, probaron suerte. Ni por esas.
A partir de ese momento aparecieron las más peregri­nas ideas sobre cómo acceder al interior del edificio: los más aguerridos, entre los que figuraban ninjas y otros con una gran dosis de ejercicio físico, proponían tomar al asalto el tejado y penetrar por la primera abertura que encontraran; otros, más cautos, sugerían la posibilidad de deslizarse entre el enrejado de las ventanas, por huecos apenas más grandes que un puño; y los más brutos, especulaban con la posibilidad de derri­bar a cabezazos las puertas o, en su defecto, utilizar un vehículo pesado (Véase  el apéndice M, sección Tanques).
Finalmente, el presi­dente hubo de salir en busca de alguien que poseyera la llave de la puerta de emer­gencia, misión que concluyó sin el más mínimo éxito, ya que alguien, intentando por todos los medios evitar que entraran, había acaparado todas las copias. Así que hubo de personarse el prin­cipal encargado de la Conce­jalía, quien, en un alarde de envidiable forma física, tomó el mejor camino posi­ble: subir al tejado y entrar por donde buenamente pudiera.
Al parecer, fue real­mente emotivo el momento en que el presidente del Círcu­lo, instantes antes de entrar a la exposición, pronunció el discurso de inauguración; sus palabras fueron tan profundas, tan sensibles, tan místicas, tan... que a más de uno se la saltaron las lágrimas. Sus palabras fueron: "Queda inaugurada esta exposición". Fidel Castro no podría haberlo hecho mejor.
A la vista de estos lamentables sucesos, pregún­tome yo: ¿Hay acaso derecho a que el Circulo siga con sus planes subversivos, pervirtiendo a nuestra modélica juventud, lavando el cerebro a quienquiera que pase cerca de ellos, y que nadie haga nada por evitar­lo? ¿Acaso no ha sido una buena acción, un acto pa­triota y absolutamente necesario, este boicot vergonzoso?
¿Por qué seguir enga­ñándonos? El Círculo sólo tiene derecho a un objetivo: la eliminación masiva de los derechos y libertades de todo el mundo, vulnerando Constituciones y tomando al asalto cualquier considera­ción ética o religiosa que se cruce en su diabólico camino. Nadie puede oponerse a esta férrea voluntad, nadie... excepto un venga­dor: su seguro servidor. Tomaré entre mis manos la Espada de la Justicia, e iré personalmente a acabar con los designios de esos engen­dros.
No podemos permitir, de ninguna manera, que nadie sabotee el destino al que están abocados los miembros del Círculo de Lhork.
Jose Francisco Sastre García




Nota de la redacción: Lo que parecía inconcebible, lo más impensable, ha terminado por ocurrir: nuestro ex-articulista, poseedor al parecer de más vidas que los gatos, ha vuelto a la carga en su tarea de denigrar al Círculo y de dar la lata a todo el mundo. Al parecer, y según algunos testigos que pasaban en aquel momento por el lugar, irrumpió en la redac­ción a través del conducto de la ventilación, desprendiendo un tufo asqueroso y envuelto en unos harapos a los que dudamos mucho que haya alguien que pueda calificar como ropa. En su mano derecha portaba una navajilla multiusos oxidada, con la que amenazaba a todos, y en la izquierda el artículo que acaban de leer si es que han tenido valor para ello. Pueden creernos si les digo que nos dieron más pavor esas dos hojas amarillentas, con olores absolutamente inidentificables de corrupción y podredumbre, que el arma blanca (Más bien gris) que exhibía. Al grito de "¡Lhork, cuenta los muertos!", se abalanzó sobre el redactor jefe, exigiéndole que publicara su artículo so pena de castigarle terriblemente. Inmediatamente se llamó al presidente del Círculo, para preguntarle qué debíamos hacer con aquel loco desaforado que nos acosaba inclementemente. Cuando llegó, fue recibido con una sarta de insultos absolutamente impensables e irreconocibles; aunque, eso sí, fue más bien su olor lo que nos echó hacia atrás. Al inquirir sobre el motivo de su enfado, sus palabras fueron: "Pase por Pepe, pase por Paco ... ¡Pero nunca Pepe Paco!" En ese momento aparecieron los guardias de seguridad (Hemos contratado más, por si acaso), que se lo llevaron entre aullidos de protesta y reclamaciones de inocencia, proclamando a los cuatro vientos que él será fiel al Círculo hasta la muerte. En un descuido consiguió escapar, y, aunque tratamos de rastrearle, aún no hemos podido dar con él: la olorosa investigación nos condujo hasta un vertedero en los límites de la ciudad, donde encontramos un pequeño nicho en el que se veía una especie de equipo informático montado a base de latas viejas, tripas de cerdo y otros trastos varios. De dónde sacaba la energía para hacerlo funcionar es un misterio. A continuación, el olor nos llevó de un sitio a otro hasta llegar al puerto, donde pudimos constatar que había abordado un barco de nombre árabe que se acababa de hacer a la mar. Por tanto, y tras la comprobación pertinente de que está fuera de España, creemos poder por fin estar tranquilos. Esperamos, por el bien de nuestros sufridos lectores, que estos incidentes no vuelvan a ocurrir.

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