sábado, 29 de octubre de 2016

NOVENA TERTULIA DE LA ASOCIACIÓN KALPA
















NOVENA TERTULIA LITERARIA DE LA ASOCIACIÓN

José Francisco Sastre García

            El día 26 de octubre, un miércoles de tiempo anormalmente benéfico, tuvo lugar, como ya viene siendo habitual, la tertulia de la Asociación de Castilla y León de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (ACLFCFT), conocida familiarmente como Kalpa; convocados a las 20:00, disfrutamos de una agradable charla hasta que dio comienzo.
            El tema de este mes, aplazado desde el anterior, fue una charla genérica sobre la ciencia ficción, hablando  de literatura, de cine, de series… Autores, gustos, opiniones, y todo tipo de cuestiones que pudieran surgir en torno a este género.
            En un comienzo se expusieron, de forma básica y sin profundizar en ellas, para desarrollarlo si acaso más adelante, las “etiquetas” más habituales dentro de la ciencia ficción, tanto las clásicas (Civilizaciones dictatoriales o apocalípticas, colonización espacial, invasión alienígena, viajes temporales, space opera) como las que actualmente comienzan a imperar, como los conceptos de distopía (que viene a ser el equivalente a las civilizaciones futuras), ucronía (lo que podría plantearse como viajes temporales o, más bien, como el concepto de historia alternativa), o los punks (steampunk, greenpunk, cyberpunk…)
            De comienzo, se intentó buscar una idea base en el concepto de ciencia ficción: ¿qué es, cómo se define?


  • El primer planteamiento fue el más habitual: ciencia ficción es avanzar en el futuro, ofreciendo conceptos novedosos en la ciencia y saltando hacia delante para mostrar cómo podría ser la sociedad futura, exponer el uso de naves espaciales, etc.
  • El siguiente punto que se puso sobre la mesa en este sentido fue la idea de que la ciencia ficción es el planteamiento científico en el futuro, cómo podría evolucionar la ciencia, dando incluso datos o pistas de esa ciencia; desde ese punto de vista, la consecuencia a la que se podía llegar es que Star Wars no sería ciencia ficción, sino fantasía. Y en este caso no le faltaría parte de razón, ya que esta exitosa saga, que se puede encuadrar también como aventuras, bebe en muchas fuentes míticas y de todo tipo, como el ciclo artúrico, las costumbres y usos orientales (la fuerza o algunos trajes son conceptos claramente asiáticos), y muchos otros.
  • También se expuso este género como crítica social, atendiendo a una de las “etiquetas” de las que ya hemos hablado, la de cómo estaremos en el futuro, si bajo un régimen dictatorial o apocalíptico, siguiendo premisas sociales, filosóficas y de otros tipos como puede ser el caso de Blade Runner, Soylent Green, 1984 de Orwell, Un Mundo Feliz de Huxley… Dentro de este desarrollo de la idea de ciencia ficción se comentó la idea del romanticismo, no entendiendo tal palabra desde el punto de vista sentimental, sino desde el punto de vista “clásico”: la idea romántica de la lucha del individuo contra una sociedad o un sistema inadecuado, erróneo, tiránico. Vendría a ser algo parecido a los arqueólogos hoy conocidos como heterodoxos, y que antes eran vistos como románticos por buscar testimonios históricos de lugares míticos (Troya, Micenas, Atlántida).


Al arrancar desde estas premisas, cada uno de los presentes comenzó a exponer sus ideas y gustos sobre este género, tanto en literatura como en cine o televisión, planteando la eterna cuestión de dónde comienza un género y termina otro, por qué se etiqueta en uno u otro a cada novela o película; y la respuesta, en el fondo, no es sencilla, porque todos los géneros no dejan de estar entremezclados entre sí, cada historia contiene elementos de uno u otro género, por lo que habría que buscar el componente principal para definirla en uno u otro sitio. Así, surgieron preguntas inevitables:


  • H. G. Wells. Definido habitualmente como un escritor de ciencia ficción, ¿se pueden considerar así todas sus obras? ¿El Hombre Invisible no sería más bien terror? La Máquina del Tiempo sí podría definirse bajo el concepto del que estamos hablando, al igual que La Guerra de los Mundos o El Alimento de los Dioses
  • Mary Shelley. Su Frankenstein, a pesar de estar considerado como terror, podría caer bajo este planteamiento, ya que todo gira en torno a la creación de una especie de ciborg, una criatura viva a partir de trozos orgánicos a los que se les otorga esa carta de existencia a base de electricidad.
  • Julio Verne. Sí, etiquetado bajo el término ambiguo de novelas de anticipación, este francés fue un gran precursor de la ciencia ficción: tomando la ciencia de la época (y posiblemente datos que se conocían aunque no se hubieran hecho visibles al gran público), construyó un mundo en el que se podía viajar a la Luna, en el que las naves aéreas se impulsaban por hélices y motores, y se podía navegar bajo el mar…
  • Alien. Una película de culto, pero, ¿de qué tipo? ¿Terror, o ciencia ficción? Cierto es que el ambiente claustrofóbico, agobiante, tenebroso, se conjugan dentro de una nave espacial, conformando casi más una obra de teatro que una película, lo cual viene a redundar en lo que se ha dicho con anterioridad: que las historias contienen semillas de todos los géneros, de tal manera que se integran hasta conformar un todo único y coherente que en ocasiones hace muy difícil, por no decir imposible, definir el resultado.
  • Cyrano de Bergerac. Es considerado como uno de los precursores de la ciencia ficción, con su obra El Otro Mundo (Viaje a los Estados del Sol y de la Luna). A juzgar por el título, pueden imaginarse de que va esta historia escrita en 1657…


En torno a esta interesante tertulia fueron surgiendo nombres y títulos a cual más interesante, que a su vez hacían brotar nuevas preguntas y planteamientos:


  • La Trilogía de Marte, de Kim Stanley Robinson.
  • Isaac Asimov. 
  •  Arthur C. Clarke, comentando sus mayores éxitos: 2001 o Cita con Rama, en la que se exponen sus famosas tres reglas que vienen a desembocar en una máxima muy conocida: la magia de hoy es la ciencia de mañana.
  • Parque Jurásico, interpretada como ciencia ficción por las ideas de clonación y avance tecnológico.
  • El Anillo Único, de Kiril Yeskov, una revisión en clave definida como paródica de El Señor de los Anillos, en la que la historia se narra desde el punto de vista de los orcos, que han conseguido avanzar y desarrollar una sociedad más tecnificada. 
  • Roma Eterna, de Robert Silverberg, una ucronía en la que Roma se mantiene hegemónica hasta nuestros días.
  • El Cuento de la Criada, de Margaret Atwood, una distopía. 
  • El Mecanoescrito del Segundo Origen, de Manuel de Pedrolo, otra distopía.
  • La serie V y su remake, en su momento convertida en obra de culto, con los lagartos alienígenas conquistando la Tierra.
  • Las películas de serie B y Z de los años 40, 50, 60 y 70: El Enigma de Otro Mundo, La Tierra contra los Platillos Volantes, Them, la serie del profesor  Quatermass, Ultimátum a la Tierra, Planeta Prohibido, La Guerra de los Mundos, Invasores de Marte, La Invasión de los Ultracuerpos… En este aspecto se reivindicó la artesanía y las ganas de contar una historia de esos tiempos, en contraposición a la “fábrica de churros” en que se ha convertido la mayor productora cinematográfica del mundo… No eran películas de calidad, algunas incluso eran malas, pero ofrecían un encanto distinto, el ver que todos los que intervenían en la creación de la obra buscaban algo más que el mero efecto especial y la caja registradora repleta de billetes… 
  • Blade Runner, de Harrison Ford y Rutger Hauer.
  • Las series de Galactica, tanto la clásica como las modernas.
  • Las series de Star Wars y Star Trek. ¿Cómo podían faltar en una temática de ciencia ficción?


Por supuesto, habrá quien pregunte por material emblemático de este género que no hemos mencionado. Las tertulias dan mucho juego, pero no son eternas, así que aunque se habló de todos estos, en el recuerdo figuran muchos más, entre los que citaremos a Bradbury, Curtis Garland, Clark Carrados, P. J. Farmer, Pierre Boulle (El Planeta de los Simios), Philip K. Dick (¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?, origen de Blade Runner), Brian Aldiss, los hermanos Strugatsky, Ian Watson, Heinlein y muchísimos más que se quedan en el tintero por no alargar en demasía el listado, de los cuales vamos a lanzar una pregunta: Tim Powers y Almuric de Robert E. Howard, ¿pueden ser consideradas ciencia ficción?
La última pregunta que se planteó antes de cerrar la tertulia tuvo también su punto de interés: ¿por qué el erotismo no se ha desarrollado en la ciencia ficción? Una pregunta a la que no se le puede dar una respuesta demasiado clara o sencilla, puesto que en el cine sí hay películas de bajo presupuesto de ciencia ficción con buena carga erótica, y otras como Zardoz, La Naranja Mecánica o El Cortador de Césped;  y en la literatura podemos citar autores como Harry Harrison, Larry Niven, Frederic Pohl, Kurt Vonnegut, Vic Morris, William Gibson…
En suma, una interesante charla que se prolongó durante casi dos horas hasta que se dio por finalizada.
La próxima tertulia, cuyo tema está por fijar, tendrá lugar el día 30 de noviembre, en el mismo sitio de siempre, a la misma hora de siempre: Valladolid, Circular bar&shop, 20:00… Os esperamos.

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