sábado, 3 de enero de 2015

LA ERA HYBÓREA



HOWARD Y LA ERA HYBOREA
MAS ALLA DE UNA INVENCION

Jose Francisco Sastre García

La frontera entre la realidad y la ficción es a veces tan etérea, tan débil, que se hace difícil distinguir entre una y otra. En el caso que nos ocupa, la realidad histórica o legendaria ha dado lugar a una ficción tan cercana a esta realidad que, a veces, tenemos la sensación de que el mundo hybóreo realmente existió.
Estamos acostumbrados a oír hablar de la era hybórea como un artificio de Robert Erwin Howard. Si bien es cierto que nos encontramos ante un inmenso "collage" de un mundo que bien pudo ser el nuestro pero que no lo fue, no lo es menos que la composición de lugar que elaboró este escritor tejano no es una invención al azar, no se queda meramente en una imitación de lo que pudo ser la configuración continental hace 10.000 años: sabemos o intuimos muchas cosas, como la relación entre Zíngara y la Península Ibérica, o el Nordheim y los países escandinavos; sin embargo, las fuentes de Howard llegan mucho más allá. Al parecer, Howard estudió a conciencia el pasado y algo del presente, dando pie a una creación mucho más profunda: ¿sabe todo el mundo que Vendhya o Ayodhya existen en realidad? En esencia, éste es el objetivo que persigo: dar a conocer a todos una obra que es mucho más que una obra de evasión, un simple entretenimiento para pasar el rato. Es un mundo concebido después de concienzudas sesiones de búsqueda de datos, unas veces griegos, otras veces legendarios, otras veces romanos... En general, podemos decir que se trata de una obra monumental a la que, hasta ahora, poca gente se había acercado, y desde luego no con la suficiente profundidad.
La idea para el presente trabajo surgió a raíz de un día de ocio, hojeando una enciclopedia, cuando me tropecé, por casualidad, con términos que aparecían en la era hybórea; si bien de antemano sospechaba que el mundo creado por Howard no era una simple invención, nunca llegué a imaginar que tras él se ocultase una documentación tan profunda, tan completa. Realmente, a medida que me introducía en los entresijos de la toponimia del creador de Conan, me iba quedando cada vez más atrapado, cada vez más subyugado por el carácter casi técnico que Howard había impreso en su obra, carácter que he intentado plasmar de la forma más completa posible en el artículo. Como podrá comprobar el lector a medida que lea el trabajo, a pesar de ceñirme tan sólo a las doce novelas que conocemos de Conan en España, la cantidad de información, la cantidad de relaciones que existen es numerosísima, dando a entender que, en realidad, ninguno de los términos usados por el creador de Conan es ficticio, sino que tiene su base en algún lugar real o mitológico. De esta manera, creo haber conseguido una de las mejores o mayores aproximaciones a lo que fueron las ideas de Howard a la hora de recrear aquel mundo maravilloso por el que nos movemos sus seguidores y que, repito, por su lucidez podría haber sido perfectamente una página de nuestra historia.
Esta vívida creación de un mundo que no es el nuestro, pero que podría serlo, no es, de hecho, la única en su género: Tolkien fue uno de los primeros, con sus esbozos de la Tierra Media y su genial creación, "El Señor de los Anillos", que se dedicó no sólo a fantasear sobre otros mundos, sino a recrear un pasado fantástico de nuestra propia historia poblado por elfos, hobbits y otros seres pertenecientes a la fantasía popular; le siguieron gente de la talla de Ursula K. Le Guin, E. R. Burroughs y otros, hasta llegar finalmente al que ha conseguido, de alguna manera, que un género maldito como ha sido la fantasía heroica, también conocida como género de espada y brujería, resurja de sus cenizas cual ave fénix para inundar el mercado, para apasionar a todos.
Robert E. Howard, como creador de Conan, consiguió que el mundo se interesara por un tema que había estado tan desprestigiado, hasta el extremo de surgir un fructífero negocio que hoy día mueve millones bajo muy distintos aspectos: juegos de rol, cómics, libros e incluso cine.
En otro orden de cosas, quiero avisar que existen localizaciones que geográficamente no parecen tener relación con la realidad histórica; probablemente, ello se deba a licencia literaria del escritor, un reacondicionamiento de esos lugares para dar mayor coherencia e impacto a los relatos. Aunque también puede deberse a un exceso de celo en mi búsqueda de las fuentes de la era hibórea

REGION HYBOREA (EUROPEA)

Para simplificar las agrupaciones, diremos que abarca desde los Yermos Pictos hasta Turán, y desde Nordheim hasta Shem. Dentro de esta región podemos enumerar las siguientes tierras o reinos:

NORDHEIM: VANAHEIM Y AESGAARD

Como introducción, diremos que ambas tierras están muy cercanas ya al Círculo Artico. Vanaheim llega hasta la costa del Mar Occidental, y queda separada de su vecina Aesgaard, al Este, por las Montañas Azules. Por el Sur, la tierra de los pelirrojos vanires limita con los Yermos Pictos hacia el Oeste y con Cimmeria por el Este. Al igual que Aesgaard, queda separada de la tierra natal de Conan por los Montes Eiglofes. Por el Este, la tierra de los rubios aesires limita con la sombría Hyperbórea.
Aesgaard, como todos sabemos, procede de Asgard, también llamado Godheim, el lugar mitológico en el que residían los Ases, llamados por Howard aesires; era el firmamento visible, donde residían los grandes dioses terrestres: Odín, Thor, Loki, Balder,...
Pero no sólo Aesgaard procede de la mitología nórdica; como podremos comprobar a lo largo de estas líneas, el frío nórdico penetra en la obra del escritor tejano hasta la médula, creando una composición totalmente coherente con la de los antiguos escandinavos.
Vanaheim, también conocida como Vindheim, es, en términos mitológicos, la región inmediatamente inferior a Asgard, el equivalente a la atmósfera terrestre, y en ella habitan los vanires, dioses del cielo y de las nubes.
Por encima de estos dos niveles encontramos una figura harto conocida de los aficionados a las historias de Conan: me refiero a Ymir, el dios supremo de los clanes howardianos, quien, en definitiva, no es otro que el gigante primordial, del mismo nombre, creador de la Tierra con todo lo que en ella existe.
Aún más se acentúa el paralelismo entre el Nordheim y los países escandinavos si tenemos en cuenta que el título que se otorga a los jefes de los clanes, jarl, es el mismo que se otorga (o, al menos, otorgaba) a los jefes de clan en estas regiones.

HYPERBOREA

La Hyperbórea howardiana queda situada, aproximadamente, en las regiones finlandesas. La limitan por el Oeste Aesgaard y el Reino Fronterizo, mientras que en el Sur, separada por los Montes Graaskal, se alza Brythunia. En el Este, la estepa turania es sustituida por la tundra y la taiga. Es una tierra de frío y muerte, de terror por obra y gracia de la Mano Blanca...
Precisamente todo lo contrario de lo que los antiguos atribuyeron a la legendaria Hiperbórea, una isla o prolongación europea que llegaba casi hasta el Polo Norte, a la cual algunos investigadores le han asignado el dudoso honor de ser la cuna de la
Humanidad.
Sabemos que existió una migración de pueblos arios procedentes del Norte o del Este, que quizás procediesen de estas regiones hiperbóreas. Pero ésta es la única pista fiable sobre el tema: el que los investigadores nos digan que Atlantis fue una colonia hiperbórea no tiene demasiado fundamento, más aún teniendo en cuenta que Atlantis desaparece hace aproximadamente 12.000 años y la gran migración se produce en tiempos relativamente recientes.
Javier Martín Lalanda, en "La Canción de las Espadas", se hace eco de estos detalles y otros relacionados con fuentes ocultas en la literatura howardiana; sin embargo, yo iría más lejos y aventuraría que, en realidad, no cabe hablar de fuentes ocultas, sino de una errónea interpretación de los datos: el que uno o varios videntes afirmen algo con total certeza, no es significativo de que esas afirmaciones sean ciertas; de hecho, en un artículo propio sobre el pasado de la Humanidad, presento la teoría de que el Hombre es oriundo de cada continente, y que la civilización se extendió, en principio, desde el Pacífico. Pero, en cuanto a eso, que cada uno se elabore su propia opinión.
Tras esta pequeña desviación del tema que nos ocupa, he de comentar que Howard denominó Bori al dios de los pueblos hiperbóreos precisamente por esta relación anteriormente citada: hiperbórea significa, en griego, "más allá de Bóreas", lo cual nos puede inducir a relacionar a Bori con Bóreas.

YERMOS PICTOS

Estas tierras salvajes, inconquistables por la ferocidad de sus pobladores, se alargaban por toda la costa del Océano Occidental desde Vanaheim, al Norte, hasta Zingara, al Sur. En su frontera Este, los reinos que la limitaban eran Cimmeria, por el Norte, y Aquilonia, por el Sur.
Sobre los pictos, no hay demasiado que decir: en un artículo anterior ya traté el tema de este pueblo que, en lugar de evolucionar, fue involucionando, degenerándose, hasta convertirse, durante la época romana, en un pueblo atrapado en pleno neolítico, con una cultura mínima.
De todos modos, sí quiero hacer un cierto hincapié en un par de detalles: en primer lugar, los pictos de Galloway, a los que alude Howard en su ciclo dedicado a Bran Mak Morn, no pertenecen a la imaginación, sino que Galloway es, concretamente, una región inglesa, una península del sudoeste de Escocia, uno de los lugares donde se asentó este pueblo.
Por otra parte, quiero mencionar un pueblo que apenas se menciona de pasada en la obra del escritor tejano: me refiero a los ligureos, un pueblo misterioso de las regiones más escondidas de los Yermos Pictos, tomado de los antiguos ligures, que vivían en el Sudeste de la Galia y las riberas del Golfo de Génova.

CIMMERIA

Por el Norte, los Montes Eiglofes, frontera natural con Aesgaard y Vanaheim, limitan las sombrías tierras cimmerias; por el Oeste, son los Yermos Pictos los que cumplen este cometido, y por el Sur Aquilonia; hacia el Sudeste, las tierras del Reino Fronterizo son las encargadas de actuar como frontera.
Los cimmerios son, según Howard, descendientes directos de los atlantes; supongo que ello se debió a la pasión que el escritor tejano sentía por los pueblos celtas. Esta pasión fue la que le condujo a crear a Conan como uno de aquellos conquistadores que se esparcieron por toda Europa, y a dar a su mundo cimmerio unas señas de identidad inconfundibles.
Veamos primero el nombre de nuestro bárbaro favorito: como muy bien reseñó en su momento L. Sprague de Camp, el nombre procede de las antiguas sagas irlandesas, en concreto de un personaje del Ciclo de Ossian, Conan Mac Morna, y se entremezcla con el de Bran Mak Morn, rey de los pictos. Al parecer, las hazañas de este guerrero inspiraron a Howard y le proporcionaron parte del material que necesitaba.
Pasemos ahora al pueblo que da origen a Conan: los cimmerios. En realidad, existieron dos pueblos que podrían ser candidatos, fonéticamente hablando, para la génesis de esta cultura: los cimbros, asentados en las islas Británicas, y los cimerios, en las orillas del Mar Negro. Evidentemente, por proximidad geográfica, deberíamos pensar que el escritor tejano tomó el término "cimbros" y lo retorció hasta llegar a "cimmerios"; sin embargo, también nos es dado pensar que pudo tratarse de algo más sencillo: dada la relación fonética entre "cimbros" y "cimerios", ¿por qué no usar el segundo nombre ligeramente cambiado?
Aún se refuerza más a nuestra mirada la relación entre cimmerios y celtas si observamos la mitología a la que alude Howard con los continuos juramentos de Conan: Babd, Morrigan, Mannanan, Macha, Nemain, ... Todos ellos son dioses que pertenecieron al antiguo panteón celta.

AQUILONIA

Estaba enclavado entre los Yermos Pictos por el Oeste, Cimmeria por el Norte, el Reino Fronterizo por el Nordeste, la envidiosa Nemedia por el Este, Ophir por el Sudeste y Zingara por el Sur.
Aquilonia, el reino más poderoso de los tiempos de Conan, al que nuestro bárbaro convirtió en el mayor imperio hybóreo de su época, procede de tiempos históricos, en concreto, de la antigua Aquitania, reino erigido por Carlomagno para su hijo menor. Se extendía desde el Loira hasta los Pirineos, y desde el Ródano hasta el Atlántico.
Aún podemos ir más lejos al asegurar que Tarantia, la orgullosa capital, no es otra que Tarento, una ciudad italiana situada en el Golfo de su mismo nombre, y que Shamar, la ciudad asediada en "La Ciudadela Escarlata", se puede asimilar a Samaria, una región de Palestina entre Galilea y Judea, con capital del mismo nombre.
Al mismo tiempo, podemos comentar también que el nombre del río que atravesaba Tarantia, el Khorotas, podría proceder, posiblemente, de un antiguo río, el Eurotas, del Sur del Peloponeso, en Grecia, en el que se sitúan muchas leyendas griegas: la posesión de Leda por Júpiter en forma de cisne, el llanto de Apolo por Dafne, o el rapto de Helena, por citar sólo algunas.
Siguiendo con la línea mitológica, podríamos hablar de Mitra y su profeta, Epemitreus. El nombre de este dios hybóreo llega desde el Oriente Próximo, donde se adoraba en la antigüedad a Mitra, un dios solar que tuvo un gran calado entre los soldados romanos, en contraposición al dios del incipiente cristianismo que adoraban el pueblo y las castas superiores; Howard adoptará a esta deidad y le asignará unos atributos mucho más conocidos de nosotros, los de ese cristianismo que hemos citado y que terminaría por borrar del mapa al mitraísmo. Mitra es, en realidad, Dios, y la mayoría de sus atributos proceden de éste: la sencillez de los ritos, la prohibición de adorar las estatuas del dios, los sacrificios humanos y la misericordia.
Por contra, el profeta Epemitreus, que yace dormido en las entrañas del misterioso monte Golamira, es más bien una figura asimilada de las leyendas del Lejano Oriente: si bien su nombre procede de la mitología griega, de Epimeteo, un titán, hermano de Prometeo, que desposó a Pandora y abrió la caja de las desgracias, sus atributos parecen corresponder a una figura misteriosa conocida como el Rey del Mundo, que dirige los destinos de la Humanidad desde algún lugar cercano a los Himalayas y el Tíbet, lugar conocido como Aghartha o Shambhala, y del que han hablado y escrito muchos escritores como René Guénon, Ferdinand Ossendowsky, Alexandra David-Neel, Nicolas Roerich y, algo más recientemente, Andrew Tomas.

NEMEDIA

El orgulloso imperio de Nemedia, con sus celos y envidias contra su vecina Aquilonia, era el segundo reino más poderoso de la región hybórea. Por el Oeste siempre estaba en discordias con los aquilonios, al igual que por el Este con los brythunios. Por el Norte tenía frontera con el Reino Fronterizo, que consideraban suyo por derecho, y por el Sur habían pactado con Corinthia, en el Este, y con Ophir, en el Oeste.
Su nombre, posiblemente, proceda de la mitología griega: no olvidemos que uno de los trabajos de Hércules consistió en matar al león de Nemea, antigua ciudad de la Argólida. Sin embargo, disponemos de otra posibilidad igualmente aceptable: uno de los primeros pueblos que arribó a Irlanda fue el de los nemedios.
Por la obra de Howard sólo conocemos dos ciudades de este reino: Belverus, la capital, y Numalia, la segunda ciudad en importancia.
En lo que respecta a Belverus, su nombre parece proceder de un término ambiguo que, me atrevo a pensar, el escritor tejano equivocó en su significado. Casi con total seguridad, puesto que la escultura es sobradamente conocida, Howard conocía el Apolo de Belvedere, lo que le llevó, equivocadamente, a pensar que Belvedere sería alguna antigua ciudad helena o greco-romana; esto no es así, puesto que no se trata más que de un término técnico con el que se designa a un mirador o pabellón desde el que se divisa una gran panorámica: en el caso concreto del Apolo, se llama así por estar en el pabellón del Vaticano.
Por otro lado, y volviendo nuestra mirada hacia Numalia, nos encontramos, y no será por primera vez, con que el creador de Conan usó nombres de personajes históricos o legendarios para dar nacimiento a sus lugares: en este caso, y siendo Nemedia la representante en la era Hybórea del imperio romano, ¿por qué extrañarnos de que convirtiera al emperador Numa Pompilio, abreviándolo, en una ciudad llamada Numalia?
Al fin y al cabo, ¿qué es Nimed sino una corrupción de Numa? ¿Acaso alguno de los reyes de la era hybórea no fue precisamente Numa?
Por último, podemos comentar algo sobre el río Tybor, que atravesaba la magnífica ciudad de Belverus. Su nombre se deriva, posiblemente, de Tabor, un término general que designa varios lugares: una montaña cercana a Nazareth y una ciudad de Checoslovaquia; aunque más probablemente, y debido a la relación Nemedia-Roma que se aprecia en la obra de Howard, emane de Tibur, una ciudad romana de la antigua Italia frecuentada por Horacio.


BRYTHUNIA Y OPHIR

Brythunia, como confederación de ciudades estado, estaba limitada al Norte por los Montes Graaskal, que la separaban de Hyperbórea; por el Oeste del Reino Fronterizo y Nemedia, y por el Sur de Corinthia. En el Este, una prolongación hacia el Norte de Zamora la separaba de las estepas turanias.
La relación de Brythunia es evidente: procede de la antigua Britania de los romanos, a pesar del sorprendente desplazamiento que ha sufrido en el mundo howardiano.
Ophir, por su parte, se encontraba delimitada por Aquilonia al Oeste, Nemedia al Norte, Corinthia al Este y Koth y Argos al Sur. Henos aquí en contacto con otra de las tierras legendarias: hasta aquí llegaba Salomón en busca de oro.
Al parecer, Ofir era un reino bíblico que poseía, al igual que Punt, una gran minería aurífera, lo que hacía que vecinos y no tan vecinos comerciasen con él. Se ha intentado situarlo en muchos lugares del mundo, mas, a pesar de todos los esfuerzos, no se ha conseguido nada claro: las antiguas ruinas de Zimbabwe, Egipto, e incluso la región occidental de Australia, han sido candidatas fallidas para la localización de tan incierto lugar.

CORINTHIA

Corinthia se encontraba atrapada entre Zamora, por el Este, Koth por el Sur, Ophir por el Oeste, y Nemedia y Brythunia por el Norte.
El nombre de este antiguo reino procede, casi con total seguridad, de la ciudad griega de Corinto; sin embargo, hay un pequeño detalle que podría hacer cambiar esta opinión: una de las regiones de Austria, a la que corresponde geográficamente la localización howardiana, se llama Carintia. ¿Casualidad o mezcla de términos?
Por otra parte, en Corinthia encontramos una ciudad muerta, Larsha, de siniestro recuerdo para aquellos que hayamos leído "El Aposento de los Muertos". Pues bien, esta ciudad maldita parece corresponderse con Larissa, otra ciudad griega, capital de Tesalia.

ZAMORA

Por el Este, la delimitaban las estepas turanias, de las que la separaba la Cordillera Kezankia; en el Noroeste estaba Brythunia, y en el Oeste corinthia. Por contra, en el Sur compartía frontera con Koth.
El reino del misterio y la maldad, junto con Estigia... Así se conocía en la era Hybórea a Zamora, nombre que evoca, irresistiblemente, la ciudad española. No sé cuál pudo ser el motivo de Howard para llamar así un reino tan depravado, así que es de suponer que abusó de la licencia literaria o que le salió así de forma natural (recordemos que, para las culturas anglófonas, durante la etapa de Howard e incluso a posteriori, España y lo hispano eran la representación del mal que había que combatir: véanse las innumerables películas de piratas y westerns en las que ocurre tal evento).
Bromas aparte, hay un par de ciudades de este reino que parecen tener relación con el mundo real: Yezud, la ciudad del dios araña, que procedería de Yezd, una ciudad iraní; y Shadizar, la cual, posiblemente, surge a partir de una imagen mental del escritor tejano: sabiendo que estaba tan apegado a su madre, quizás vio en Scherezade, la bailarina y narradora de cuentos de "Las Mil y Una Noches", una imagen de perversión, lo que le pudo dar la idea de Shadizar la Condenada.

ZINGARA Y ARGOS

Zingara tenía frecuentes roces con su vecina Aquilonia, en el Norte, y aún más con Argos, en el Este; en el Noroeste, los Yermos Pictos amenazaban la seguridad del reino.
Geográficamente hablando, este reino se corresponde con la actual Península Ibérica. Si aún nos fijamos más en sus costumbres y modas, llegaremos a la conclusión de que Howard estaba retratando una sociedad similar a la que se daba en España y Portugal durante la época del gran imperio en el que no se ponía el Sol.
Su nombre procede de los zíngaros, término romántico por el que se conocía a los gitanos, pueblo de origen desconocido por más que se asegure que son de origen egipcio, y el de su capital, Kordava, de nuestra querida Córdoba, hogar de la Mezquita más famosa del país.
Argos, por su parte, como ya hemos dicho, era un rival peligroso para Zingara; por el Norte compartía frontera con Ophir y Koth, y por el Este con las herbosas tierras de Shem.
El principal rival y competidor de Zíngara, con capital en Messantia... Su origen es griego, al igual que Corinthia, como podemos constatar claramente al apuntar el nombre de la región griega de la que procede: la Argólida, en una pequeña península del Este griego, al Sur de Beocia y al Este del Peloponeso; incluso podríamos aventurar que el nombre de su capital, Messantia, posiblemente, proceda de Messina, ciudad situada en el estrecho de su mismo nombre, en la costa oriental de Sicilia.

KOTH

Las tierras kothias, conjuntamente con Khoraja y Khauran, quedaban limitadas en el Norte por Ophir y Zamora, y en el Sur por la escarpadura kothia, que las separaba de Shem. En el Oeste compartía una pequeña frontera con Argos, y en el Este con el desierto del Kharamun.
El nombre de Koth procede, posiblemente, de una isla griega del Mar Egeo, conocida como Cos o Kos.
La capital de este reino, Korshemish, contra todo lo que pudiera parecer, parece derivar de una antigua ciudad, Carquemish, capital durante algún tiempo del imperio hitita.
Por otra parte, uno de los reinos desgajados de Koth, Khauran, tiene también sus raíces en una localización real: Hauran, una región desértica de Siria, al Sur de Damasco y al Este de Jordania, donde se pueden observar restos de ciudades greco-romanas.
Finalmente, comentar algo sobre las tropas conocidas como spahies que el rey Strabonus utilizó como fuerzas avanzadas en la conquista de Aquilonia, en "La Ciudadela Escarlata". Estas tropas han existido realmente, y su nombre correspondía a cuerpos distintos: de un lado, eran un cuerpo de soldados turcos de caballería ligera, mientras que, de otro, eran un cuerpo de caballería francés del Norte de Africa formado por indígenas.

SHEM

Las tierras herbosas de Shem limitaban al Oeste con Argos, al Norte con Koth y la escarpadura kothia y Khoraja, al Este con el desierto del Kharamun y al Sur con el río Stix, que las separaba de la oscura Estigia.
Si una de las pasiones de Howard fueron los pueblos celtas, otra fueron los pueblos semíticos. La tierra de Shem, cuyo nombre procede, evidentemente, de uno de los hijos de Noé, Sem, es un fiel reflejo de las más antiguas culturas semíticas que se conocen: babilonios, sumerios, asirios,...
No tenemos más que echar una mirada para ver que todas las ciudades shemitas proceden de lugares reales: Uruk es la antigua patria de Abraham, Ur; Nippur procede de una ciudad del mismo nombre; los pueblos asshuris, descritos en "El Coloso Negro", son de Asur; la exótica Shushan deriva de la antigua Susa; los nabateos, adoradores del diablo, son los antiguos pueblos del mismo nombre que habitaron en las tierras de Petra; Gaza no es sólo una ciudad shemita, sino también una ciudad enclavada en el territorio ocupado de Gaza; Kyros, la ciudad donde se hacía el mejor vino de todo el mundo hybóreo, no es otra que Sciros o Skyros; Akkharia deriva de los antiguos pueblos acadios y Akka; y finalmente, Akbitana deriva de la antigua Ecbatana, conocida actualmente como Hamadan.
Pero no pensemos que los paralelismos semitas se quedan en la toponimia; se trasladan también al ámbito mitológico, al comprobar que incluso los dioses hybóreos de esa región son los de los antiguos pueblos: Bel, Ishtar o Astarthé, Baal, Derceto, el infierno mesopotámico conocido como Arallu,... Otros dioses de este panteón, como Nergal, Erlik, Tammuz o Dagón, fueron incorporados por el creador de Conan a otros reinos como Hyrkania, Turán o Khitai.

TURAN

El reino turanio se extendía al Oeste del Mar de Vilayet, en una estrecha franja que bordeaba la costa del Mar Interior. Esa franja se aumentó posteriormente hasta llegar a Zamora por el Oeste, a Hyperbórea por el Norte, al desierto del Kharamun por el Sur y bordeando el Mar de Vilayet en dirección Este.
Los turanios son un pueblo histórico: formaron un grupo de tribus y lenguas del Asia Central, de la región entre los Urales y el Altai. Según Howard, fueron el reino no hybóreo más esplendoroso de la época de Conan.
Al Sur del reino se erguían los Montes Colchios, que corresponden, evidentemente, a la antigua Cólquida, y más lejos, el desierto del Kharamun, término procedente de Karakum, un desierto del Turquestán entre el río Sir Daria y las cordilleras del Norte de Persia; en este desierto se halla Aklat la Condenada, una ciudad regida por una Gorgona de procedencia evidentemente lovecraftiana, ciudad que procede del desierto de Aklat, una región del desierto del Sáhara próxima a Egipto.
De la gran cantidad de ciudades del imperio, podemos citar: Aghrapur, la capital, cuyo nombre procede, posiblemente, a la ciudad hindú de Agra; Khawarizm, que debió su nombre a Khwarezm, una región cercana al Mar de Aral; y Secunderam, cuyo nombre derivó, tal vez, de Samarkanda, una ciudad de la extinta Unión Soviética, hoy por hoy en la República del Uzbekistán.
En el Mar de Vilayet, actualmente Mar Caspio, había multitud de islas, una de las cuales, Xapur la fortificada, debe su nombre no a un enclave geográfico conocido, sino más bien a un rey: Sapor, de la dinastía Sasánida.
En pleno corazón del imperio utranio se encontraban varias rtibus: los zaporoskos, quienes deben su nombre a los zaporogos, los cosacos de Ucrania; y la espina del rey Yezdigerd, los kozakos o kozaki, proceden evidentemente de los célebres cosacos, y eran gentes de diferentes nacionalidades que no respetaban ley alguna salvo la que les imponían su hetman, término este que procede del apelativo que los cosacos daban a sus jefes, atman, o ataman.
Hablando de mitología, el Tarim al que adoraban los turanios e hyrkanios no es otro que un río chino del mismo nombre que nace entre las cordilleras de Karakorum y Kuen-Lun, y va a desaguar al lago Lob-Nor.

REGION KUSHITA (AFRICANA)

Abarca todos los reinos negros, además de Estigia. Sin embargo, como me voy a basar exclusivamente en los relatos de Howard, la mayoría de los reinos del Sur no figurarán en el artículo. En este caso, los reinos a estudiar son:

ESTIGIA

Se enclavaba al Norte de Kush, entre Shem y el río Stix por el Norte y los Reinos Negros por el Sur, con un ligero contacto por el Este con el desierto del Kharamun.
La tierra donde duermen antiguas y malignas sombras en tumbas perdidas... Así se conoce en la era Hibórea a Estigia, una mancha en tierras gloriosas, donde el culto a Seth, la Serpiente del Mal, es la religión oficial.
Como tal, Estigia se correspondería geográficamente con Libia y Egipto, aunque su nombre procede de la mitología griega: Estigia es un río o lago que separa la orilla del mundo de los muertos de la del mundo de los vivos; para atravesarlo existía un barquero, llamado Caronte o Aqueronte (como nota aparte del presente artículo, piénsese en el reino de Aquerón que Howard menciona de cuando en cuando), al que había que pagar con una moneda.
La ciudad más importante no era Luxor, su capital, que procede evidentemente de las célebres ruinas egipcias del mismo nombre, sino Khemi, la de las negras murallas. En este caso, nuestro escritor bebe en las fuentes de la mitología egipcia y toma el nombre de Khem o Khemi, lugar mitológico desconocido del que dicen proceder los egipcios.
Para acabar con este reino de pesadilla podemos decir un par de cosas: el nombre del Stix, ese río que separa Shem de Estigia y que se asimila en su curso vertical con el Nilo, procede, al igual que Estigia, de la mitología griega, y es el bastón de la diosa Niké, la Victoria; y Seth, la Serpiente, emana de la mitología egipcia, del dios del mismo nombre, el dios que mata a Osiris por dos veces y que, finalmente, es derrotado por Horus, el Halcón Solar.

KUSH Y DARFAR

El reino de Kush se encontraba al Noroeste de las tierras negras, con frontera en el Norte con Estigia, en el Este con Darfar y en el Sur con las Tierras Negras.
Existió en la antigüedad un reino negro conocido como Kus, situado en el Sudán. Su primera capital fue Napata, lo que, realmente, no viene al caso, sino la que fue su segunda capital: Meroe.
En cuanto a Darfar, diremos que quedaba delimitada por el Norte con Estigia, por el Sur con las Tierras Negras, por el Este con Keshan y por el Oeste con Kush.
Darfar, la tierra de caníbales de la era hybórea, tiene su nacimiento en la región de Darfur, en el actual Sudán, al Oeste, limitando con Tchad.

KESHAN Y PUNT

Sobre Keshan, no hay mucho que decir: en cuanto a sus límites, quedaba entre Darfar por el Oeste, Estigia por el Norte, Punt por el Este y las Tierras Negras por el Sur.
En principio, su nombre podría proceder de la antigua región del Fezzan, aunque no es totalmente seguro. Por otra parte, Gwahlur, el dios al que adoraban, procede de una ciudad hindú situada al Sur de Agra: Gwalior.
El pequeño reino de Punt se encontraba en el extremo Este de la región kushita: por el Norte limitaba con el desierto del Kharamun, por el Sur con las Tierras Negras y Zembabwei; y por el Oeste con Keshan.
Punt es una tierra mítica, de la que se dice que poseía una gran reserva de oro en sus minas; a ella acudía Salomón, al igual que a Ofir, en busca del precioso metal.
Actualmente se piensa que, efectivamente, pudo enclavarse en África, tal vez alguna región interior de Nubia o bien las titánicas ruinas de Zimbabwe.

TIERRAS NEGRAS Y REINOS NEGROS DEL SUR

Forman la zona más amplia de la región kushita: por el Norte limitan con los Reinos Negros, al igual que por el Sur; por el Oeste llegaban hasta la costa, y por el Este terminaban en el antiguo reino de Zembabwei.
Entre las tribus de esta región podemos citar a los ghanatas, traficantes de esclavos, y los tibus, mencionados en "Los Tambores de Tombalku". Respecto de los primeros, parece evidente que el término ghanata procede del nombre de un país africano del Golfo de Guinea, Ghana; y sobre los tibus, decir que esta tribu existe realmente, conocida también como tedas, y que se asientan entre los lagos Tibesti y Chad.
Por otra parte, y mencionada también en el relato de Howard indicado anteriormente como la ciudad de Ghazal, existe una región africana conocida con el nombre de Bhar el Ghazal, situada al Sur de Sudán.
En lo que respecta a los Reinos Negros del Sur, el único que mencionaremos será Amazon, la tierra de las célebres y belicosas amazonas. Se encontraba muy cerca de la costa Oeste, y limitaba con Kulalo por el Oeste y Atlaia por el Este.

ZEMBABWEI

No podemos pensar que el nombre de este reino negro procede del actual país de Zimbabwe: en tiempos de Howard, aún no existía. En realidad, su origen se encuentra en unas sorprendentes ruinas del mismo nombre que el país, en la antigua Rhodesia del Sur.
Son realmente espectaculares, con muros de hasta cuatro metros de espesor. Uno de sus mayores misterios, y que Howard aprovechó en su relato "La Luna Roja de Zembabwei", es el de las torres sin puertas ni ventanas. Cuál fue su uso real, se ignora.

REGION KHITANIA (ASIATICA)

Engloba el resto del mundo hybóreo recreado por Howard. Al igual que en el caso anterior, hay reinos que, en realidad, no figuran en los relatos de Howard, por lo que los que voy a estudiar serán:

IRANISTAN

Enclavado en el Suroeste de esta región, limitaba al Norte con Hyrkania y la codiciosa Turan, quien llevaba mucho tiempo con los ojos puestos en ella; por el Oeste, los montes Ilbars y el Drujistan la separaban de una extensión del desierto del Kharamun; y por el Este, con el reino de Kosala.
El reino de Iranistán debe su nombre, claramente, al nombre que recibe actualmente la antigua Persia: Irán. Aunque, para ser exactos, su localización se corresponde más con la Península Arabe que con este país.
La capital era Anshan, nombre que procede de una ciudad china, localizada en Manchuria. Al Noroeste del reino se elevaban los montes Ilbars, a los que, sin ninguna dificultad, podemos identificar como los actuales montes Elburz.
Mención aparte merece la temible región del Drujistán, donde se erguía la siniestra ciudad de Yanaidar, usada por los seguidores del culto de Yezm como cuartel general. Posiblemente procede de los pueblos drusos, aunque también es posible que proceda de Druj, un demonio del zoroastrismo; de la misma manera, el culto yezmita deriva de los yezidíes, una secta iraní de adoradores del diablo.

HYRKANIA

Compuesta por tribus y ciudades estado, abarcaba desde el Mar de Vilayet, en el Oeste, hasta Meru, en el Este; en el Sur limitaba con Iranistán y Kosala.
La amplia región hyrkania toma su nombre de los antiguos pueblos hircanios, llamados así por su asentamiento alrededor del antiguo Mar Hircaniano, actualmente el Mar Caspio.
En esta región vivían dispersas diferentes tribus, siendo uno de ellas la de los wigur, mencionada en "Conan el Vengador". El nombre de esta tribu procede del antiguo pueblo uigur, de origen turco-mongol, que habitaba en el Turquestán.

VENDHYA

Por el Oeste, Kosala limitaba su magnificencia, mientras que por el Norte eran los salvajes afghulis quienes hacían frecuentes incursiones en busca de botín.
Podemos asegurar que Howard no inventó absolutamente ningún dato relativo a Vendhya: menos Bakharus, mencionada de pasada el "El Pueblo del Círculo Negro" como ciudad donde se fabrican famosos cinturones (bakhariotas), que se corresponde con Bukhara, población actual de la República de Uzbekistán, todos los demás datos se corresponden perfectamente con localizaciones reales que veremos a continuación.
Para empezar, el nombre de Vendhya procede de los Montes de Vindhya que existen en la costa occidental, al Norte de los Ghates; su capital, Ayodhya, es una ciudad hindú situada en la región septentrional de Manchuria; Peshkauri, que controla el desfiladero de Zhaibar, es Peshawar, en el Norte del Pakistán, la cual, a su vez, custodia el Paso de Khyber o Khayber; Khorala, famosa por el anillo conocido como Estrella de Khorala en "Sombras en Zamboula", no es otra que Kerala, en el Sur de la Península.
El río Jumda, mencionado también en el relato citado anteriormente, podría ser entendido como el río Indo; y, sin embargo, existe en la India un río Jumna que pasa por Nueva Delhi y por Agra.
Para reforzar aún más este paralelismo entre Vendhya y la India, Howard tomó prestados de la mitología y el sistema de castas hindúes algunos pequeños datos: el título que se da a la reina es el de Devi; la casta de los guerreros es conocida como ksatriya o kchatriya; una de las grandes agrupaciones de dioses del hinduismo son los Asuras; y Hanuman, el temible dios-mono importado de Vendhya, no es otro que Hanumant, el dios-mono de los Vedas.

AFGHULISTAN

Quedaba limitada al Norte por la misteriosa Meru, y al Sur por Vendhya; por el Este, el desierto la separaba de las tierras kithanias, y por el Oeste por los hyrkanios y kosalanos.
La región salvaje del Afghulistan, llamada también a veces Ghulistan, estaba habitada por tribus guerreras que, de cuando en cuando, hacían rápidas incursiones en las tierras inferiores de Vendhya. Aunque un poco desplazado de su origen, no es difícil ver en este nombre una deformación literaria del actual Afganistán.
Al mismo tiempo, y no sólo por fonética sino también por lógica, podemos comprobar que los montes Hymelios no son otros que los Himalayas, con el monte Yimsha como cima más alta. Aquí habríamos de considerar su relación con el Everest, mas el objetivo de este trabajo es, básicamente, el de encontrar similitudes fonéticas.

MERU

Esta tierra misteriosa rodeaba un gran lago, el Sumero Tso; por el Norte, los montes Talakmas y el desierto de Wuhuan impedían una entrada fácil; por el Sur, los afghulis cubrían, igualmente, una posible invasión; en el Este, la prolongación del desierto de Wuhuan la separaban de Khitai y, en el Oeste, los hyrkanios marcaban sus límites.
Enclavada en lo que actualmente es el Tíbet, Meru, nombre procedente de una ciudad hindú llamada Meerut o quizás del Monte Universal del sincretismo chino, Meru, tenía por capital Shambhallah: esta ciudad no es otra que Shambhala, la capital del reino aparentemente legendario del Aghartha, donde gobierna un personaje misterioso conocido como el Rey del Mundo. En su libro "La Canción de las Espadas", en una explicación perfectamente coherente, Javier Martín Lalanda lo compara con el misterioso Epemitreus, un profeta que duerme en el no menos misterioso monte Golamira, y que sólo despierta cuando el mundo se encuentra en peligro.
Si atendemos a la mitología, comprobaremos, además, que el gran dios-demonio de los meruvios, Yama, es en realidad un dios sorprendente, curioso: para el vedismo, engendra a la humanidad con su hermana Yami, al tiempo que es el dios de la tierra de los muertos.

KHITAI

Localizada en la costa Este del continente hybóreo, Khitai estaba separada de sus vecinos por el gran desierto de Wuhuan al Oeste.
No cabe error posible en la interpretación y localización que Howard asignó al reino oriental de Khitai: se corresponde con la antigua china, lo cual viene, a su vez, refrendado por algunos datos concretos:
Podríamos pensar, y con acierto, que el nombre de este reino es una corrupción fonética de la antigua Catay; o que procede, en una explicación perfectamente plausible, de Kitán, la "Horda de Hierro" de las dinastías Han y Sung; sin embargo, hay un término mucho más cercano: Kitai, el nombre con que en la antigüedad los rusos conocían al imperio chino.

REGION AMERICANA

Sobre las regiones allende el Mar Occidental, que sólo aparecen en "Conan de las Islas", no hay mucho que decir: por una parte, comentar que Antilia es el nombre antiguo con que se conocían unas misteriosas islas que los exploradores buscaban en vano por todo el Atlántico, creyendo que podía tratarse de la mítica Atlántida o de sus últimos restos: fue la que dió origen al término Antillas; otro de los muchos nombres de estas misteriosas islas era Brazil, Hy Bresail,... Este otro nombre daría origen al actual Brasil.
Por otra parte, se asigna al continente americano el nombre, aparentemente arbitrario, de Mayapan; aunque a simple vista parece ser un nombre ficticio, indicativo de la existencia de la cultura maya en aquella época, este término procede de unos restos arqueológicos: Mayapan es uno de los principales centros mayas que se conservan en la península del Yucatán.
En un aspecto más mitológico, el nombre que las gentes de Ptahuacán dan a Conan es realmente sintomático: Cuculcán, que no es otro que Kukulkan, el máximo dios de la cultura maya, una figura similar al Quetzalcoatl azteca: alto, blanco y barbudo.

CONCLUSION

Evidentemente, y como hemos podido comprobar, la era hybórea no se debe a un simple capricho de Howard: es mucho más que una mera diversión.
El creador de Conan elaboró un mundo que, a pesar de las evidentes incongruencias temporales y de todo tipo que contiene, se hace tremendamente creíble tanto por los datos reales o legendarios volcados en él como por el mismo aspecto de la geografía hybórea, una geografía que recuerda notablemente a un viejo continente afroeuro-asiático antes de sufrir un cataclismo que lo reconfigurara tal y como es en la actualidad: el Mar de Vilayet se desecaría hasta terminar como Mar Caspio, y recibiría agua del río Ural por la antigua cuenca; surgirían del fondo marino tanto Africa Occidental como Africa del Sur, una falla separaría Zembabwei, el famoso "Cuerno de Africa", de Iranistán, la Península Arabe; el lago Sumero Tso, de Meru, se desecaría y elevaría; las tierras shemitas, en su mayor parte, se hundirían para conformar el Mar Mediterráneo, al igual que las tierras zamorias, las cuales darían lugar al Mar Negro; los Yermos Pictos, con parte de Aquilonia, de Cimmeria y del Nordheim, terminarían el fondo del Océano Atlántico...
Realmente, y aunque la historia conocida terrestre no incluya todas estar fallas y hundimientos, al leer a Howard llegamos a creer, por un momento, que ocurrió realmente, aunque no sea así. Y esto es lo que hace que un autor sea tan grande.

BIBLIOGRAFIA

"La Historia Empieza en Bimini", Pierre Carnac. Ed. Plaza & Janés, col. Realismo Fantástico, nº 55.
"Las Civilizaciones Desconocidas", Serge Hutin. Ed. Plaza & Janés, col. Realismo Fantástico, nº 78.
"Shambhala, Oasis de Luz", Andrew Tomas. Ed. Plaza & Janés, col. Realismo Fantástico, nº 105.
"La Arqueología Misteriosa", Michel-Claude Touchard. Ed. Plaza & Janés, col. Realismo Fantástico, nº 70.
"Las Ciudades Perdidas de Lemuria", David Hatcher Childress. Ed. Martínez Roca, col. Fontana Fantástica.
Enciclopedia "Lo Inexplicado". Ed. Delta.
Revista "Año Cero".
"La Canción de las Espadas", Javier Martín Lalanda.
Diccionario Enciclopédico "Focus". Ed. Argos Vergara (1972).
"Las Religiones Antiguas", vol. I, II, III. Ed. Siglo XXI.
“Los Celtas”, T. W. Rolleston. M.E. Editores.

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