domingo, 2 de noviembre de 2014

ROBIN HOOD

ROBIN HOOD: ENTRE EL MITO Y LA REALIDAD

José Francisco Sastre García


El Mito

            Robin Hood es uno de esos personajes que han entrado a formar parte del mito con una fuerza tan arrolladora que ha trascendido el tiempo para instalarse en el ideario anglosajón y, por extensión, en el colectivo mental y emocional de la humanidad; al igual que otros como Arturo, Sherlock Holmes, Drácula o Tarzán, por citar tan sólo algunos de ellos, su espíritu pervive a pesar del tiempo transcurrido desde su génesis, allá por los siglos XIII ó XIV. Pero, ¿qué o quién es Robin Hood?
            Al margen de que haya sido un sujeto real o no, y acerca de tal aseveración se ha investigado mucho y profundamente sin llegar más que a la conclusión de que probablemente existió alguien que dio origen a la leyenda, la figura del arquero de Sherwood es mucho más que la de un bandido: es el paradigma del buen ladrón, del luchador contra la injusticia y el abuso de poder en un momento convulso en que los normandos habían invadido Inglaterra y sojuzgado a sus habitantes, acabando con la nobleza para instaurar la suya propia. Normas distintas, costumbres distintas, incluso una lengua distinta, el francés, unidas a los abusos que inicialmente habían cometido los conquistadores con el pueblo sajón (que, a su vez, invadió las islas allá por el siglo IV ó V d.C. desplazando a los anglos y las tribus celtas asentadas en el momento histórico en que tal vez podría situarse el origen de la leyenda de otro mito, el Rey Arturo), hacían necesario que alguien se levantara contra tal barbarie y pusiera las cosas en su sitio…
            Asimismo, la figura mítica trasciende más allá de este mero concepto: como proscrito declarado, se convierte en habitante de los bosques, adquiriendo a su vez una cualidad semimágica, en parte sobrenatural, obtenida del entorno en el que se mueve, plagado por el imaginario medieval de hadas, duendes, trasgos y mil maravillas más. De hecho, uno de los detalles que apoyan esta idea es, precisamente, el atuendo verde con el que tradicionalmente ha sido representado, al igual que otro personaje también altamente mágico y de sobras conocido, Peter Pan. La irrupción de la doncella Marian en este entorno como probable representación de la madre tierra, de alguna pagana diosa de la fertilidad y de la naturaleza, no hace más que reforzar esta idea de magia y religiosidad, de un cierto sincretismo entre cristianismo y paganismo…

El Personaje

            Asistimos aquí a una curiosa evolución de la figura de Robin Hood. Inicialmente, las baladas que componen la génesis de la leyenda, creadas en algún momento anterior a 1377, puesto que de esta fecha es el documento más antiguo que las menciona, nos muestran a un hombre de bajo origen, probablemente un granjero independiente, que de existir realmente hubo de hacerlo alrededor de los siglos XIII ó XIV. La figura no es inicialmente otra que la de un héroe bandido, con más crudeza de la que posteriormente se le asigna; de hecho, al parecer en una de las primeras baladas es capaz de matar a un niño para que no suministre cierta información a sus enemigos; en 1440, Walter Bower, en un escrito describe al arquero de Sherwood como "un famosus siccarius a quien el necio populacho tan desmesuradamente gusta de celebrar".
Detengámonos un momento en este punto para una pequeña disgresión al hilo del carácter del mito que estamos estudiando: Cuando Wirkyn de Worde publica en el siglo XV una historia titulada A Lytell Geste of Robyn Hode… a Mery Geste of Robyn Hode and his Meyne, and of the Proude Sheryfe of Nottingham… Explicit, Kynge Edward and Robyn Hode & Lytell Johan, se producen una serie de malas interpretaciones: Hemos oído hablar de Robin Hood y de sus alegres (mery) compañeros, del sheriff de Nottingham y de Little John; pero, en primer lugar, no existen alegres compañeros. El título nos promete una “alegre gesta”, pero una “geste” es un relato épico, y no una narración cómica o humorística, y aquí es calificada de alegre sólo por el hecho de que tiene un final feliz y no trágico. “Meyne” deriva del antiguo francés “mesniee” y significa “casa”, es decir, un grupo de sirvientes, como en el francés actual “ménage”. El sheriff es el representante del rey, responsable de que la ley y el orden se respetaran desde el Nottinghamshire y el Yorkshire del sur hasta la costa.
            De hecho, en torno a la aseveración acerca del origen violento y sangriento de la leyenda, podríamos hacer un planteamiento no demasiado alejado de la realidad: ¿por qué se engrandeció a un bandido? Es sencillo: ¿para qué robar a un muerto de hambre cuando se puede robar a un noble o a un cura que poseen muchas más riquezas? De esta manera, probablemente esta banda de forajidos detendría a todo el que pasara por sus dominios y comprobaría las riquezas que podrían conseguir, dejando libres a los campesinos y sirvientes que de nada disponían. De esta manera, el pueblo podría haberse planteado una idea simple: puesto que a ellos no les hacía daño y se dedicaba a robar a los ricos, no podía ser otra cosa que un héroe, aunque casi con total seguridad no repartiera ni una pieza del botín con ellos…
            Así pues, nada de galanterías ni amoríos, al principio ni siquiera Marian la doncella: tan sólo un bandido que, bien por despecho, por hambre o por cualquier otro motivo que pudiera imaginarse, se dedica a asaltar a todo aquél que viaja por sus dominios, no dudando en lo más mínimo a la hora de acabar con sus víctimas si la ocasión lo requiere. Cierto es que se manifiestan una serie de valores como pueden ser la amistad, el compañerismo, la búsqueda de la justicia, incluso el ecologismo si llegamos a ello…; pero estas aventuras, insisto, hoy en día serían políticamente incorrectas.
            Sin embargo, el personaje va sufriendo sucesivas transformaciones que van adulterando el mito original: de ser un mero proscrito pasa a justiciero, a vengador, e incluso llega a ser mostrado más tarde como anticlerical. En palabras de Rubén Valdés, autor de “Baladas de Robin Hood”, podría ser considerado “una especie de Che Guevara pero sin programa político”.
            La mutación definitiva del arquero de Sherwood se produce con la aparición en escena de Walter Scott: con la publicación de su novela “Robin Hood” transforma a éste en la imagen que percibimos actualmente, la de un noble venido a menos, al cual dará en su más célebre obra, “Ivanhoe”, el título de nobleza que le faltaba: el señorío de Locksley.
            A partir de este momento, todas las versiones, tanto literarias como cinematográficas, adoptarán la imaginería que creó el escritor inglés, que ya se hace eco de la presencia de Marian, a la que se introdujo en la leyenda a partir del siglo XVII por diversos motivos: el amor galante, la idea sacro-pagana de la fertilidad…
            La muerte de Robin Hood está también envuelta en la leyenda; evidentemente, alguien como él no podía morir de viejo, en la cama, había de hacerlo de forma gloriosa y “llamando la atención” para que no fuera olvidado: la más conocida, que no la única, es la que narra como, una vez enfermo, fue a visitar a su prima, la abadesa de Kirklees, (en otras versiones es su tía Margaret) para que le sanara, pero ésta, bien por propia voluntad o por intercesión de un enviado de sus enemigos, le cortó las venas y le dejó que se desangrara; viéndose morir, el héroe hizo sonar su cuerno, tomó su arco y lanzó una flecha, pidiendo ser enterrado allá donde cayera…
            Hasta tal punto llega la leyenda de este sujeto, que incluso existen lugares atribuidos a él: la bahía de Robin Hood, que dista muchos kilómetros de las costas del condado de York, fue bautizada así en recuerdo del proscrito, cuya banda tenía fondeadas allí numerosas barcas, que utilizaba para pescar y, eventualmente, para huir de las autoridades.
            En cuanto a los compañeros habituales de Robin, los más citados habitualmente son:
  • El Pequeño Juan (Little John), del que tradicionalmente se dice que recibió ese apelativo irónicamente, debido a su gran envergadura, aunque algunos investigadores plantean la posibilidad de que el antiguo término Lytell John pueda estar referido no a un apodo, sino a su verdadero nombre, y que tal vez ése fuera su auténtico apellido. Viene a ser el segundo al mando en la banda de proscritos, y de él se afirma que murió en Hathersage, en el condado de Derby; la tumba en que supuestamente yacía fue abierta en 1784 y en ella se encontraron los huesos de un hombre excepcionalmente alto.
  • Will Scarlett.
  • Much, el hijo del molinero.
  • Fray Tuck, el orondo sacerdote que protagonizará una de las primeras baladas de la saga.

La investigación

            Una vez comprobadas las características más generales del personaje y su entorno, pasemos a las investigaciones acerca de si se trató de un personaje real o no; pero antes de ello, debemos poner en claro una serie de puntos para situar mejor el entorno y las posibilidades:

  1. En la época de la que estamos hablando, el nombre Robert y el apellido Hood (o Hode o cualquiera de las variaciones) eran muy comunes, tanto que las investigaciones han desenterrado unos cuantos; y no sólo en esa época, sino en momentos posteriores.
  2. Robin era un nombre que acabó asimilándose a los espíritus de los bosques, a los duendes, lo que entroncaría con la idea del mito verde, de la deidad de la naturaleza.
  3. El reinado de Ricardo Corazón de León duró desde 1189 hasta 1199, lo que deja prácticamente fuera de toda posibilidad que un Robin Hood proscrito pudiera haberse encontrado con él, suponiendo que hiciéramos caso a la teoría más extendida, la de Joseph Hunter que expondremos un poco más adelante; en este caso, el arquero de Sherwood ni siquiera había nacido. Incluso su famoso sucesor, Juan sin Tierra (1199-1216), lo tendría complicado para conocer al legendario personaje. En este sentido, puesto que también hay una célebre balada en la que se encuentra con Eduardo II (1307-1327), cabe plantearse dos posibilidades: una, absurda, según la cual nuestra leyenda habría de tener cerca de 200 años para poder haberse encontrado con todos estos reyes, y la otra que sólo uno de los encuentros pudo ser real. ¿Cuál? Más adelante daremos una posibilidad…
  4. La invasión normanda de las islas británicas da comienzo en el 1066. Si aducimos a la presencia de los conquistadores el motivo por el cual Robin Hood es un bandido justiciero, hemos de hacer retroceder su historia hasta el siglo XI: 200 años después, los normandos se han integrado de tal modo en la vida de los ingleses que no parece tener sentido alguno que alguien venga a luchar contra el “pérfido invasor”. De hecho, Ricardo Corazón de León, citado en el punto anterior, es de ascendencia normanda, pero es considerado tan inglés como el que más…
  5. La llegada del pueblo normando aportó a Inglaterra, entre muchos otros cambios, una nueva ley, la ley forestal: su objetivo fundamental era preservar la caza para que el rey Guillermo el Conquistador y su corte pudieran practicar su afición favorita. Esta ley afectaba a toda aquella parte del país que el monarca deseara considerar como su bosque particular, y que podía llegar a cubrir hasta un tercio de la superficie total. Protegía tanto a los animales como el entorno en el que éstos se movían libremente, por lo que a menudo el área forestal llegaba a incluir tierra cultivada o incluso más: como ejemplo, el bosque real del Hay of Hereford incluía una parte de la misma ciudad de Hereford. Cualquiera que se atreviera a tomar medida alguna contra los animales que estaban devorando sus cultivos, o que quitara maleza de una zona desierta, estaba infringiendo la ley; también matar y comer venado del rey era considerado alta traición, y se castigaba despellejando vivo al reo. Esta ley se prolongó en el tiempo, y pudo ser perfectamente uno de los motivos que motivaran la proscripción de Robin.
  6. No existe constancia alguna de que Robin fuera llamado así por el pájaro del que tomaría el nombre, petirrojo, ni de que se apellidara Hood por llevar siempre capucha. E incluso algunos, como Robert Graves, han sugerido que la traducción de su nombre podría provenir de un origen celta y sería “carnero” (robinet) (pensamos en el dios con cuernos de los celtas, Cernunnos, señor de los bosques y la naturaleza), y la de su apellido como madera (wood), pero tampoco se aportan datos suficientes para pensar tal cosa: como ya se ha dicho en el punto 1, este nombre era muy común, por lo que pretender buscarle significados ocultos podría ser como buscarle tres pies al gato.
  7. El término Robin Hood acabó por ser usado para denominar a los exiliados de la ley, que por aquella época debían ser bastante numerosos.

Una vez aclarados estos puntos, cuestión necesaria para poder navegar por el proceloso mar de las teorías que se han planteado sobre la existencia de Robin Hood, veamos algunas de las hipótesis esbozadas, con mayor o menor credibilidad, acerca del personaje que nos ocupa:

  • La asimilación de Robin Hood a algún tipo de divinidad pagana o fuerza elemental de la naturaleza: sólo se ha acudido a estas ideas de forma reciente, pues hasta hace bien poco era considerado, y aún lo sigue siendo, una figura histórica. En este caso, se ha llegado a identificar con el dios nórdico Wodin (Odin), la deidad escandinava Hoder, o el elfo teutónico Hodeken, un héroe folklórico derivado de algún antiguo dios sajón…
·         Una de las teorías más extendidas al respecto se basa en una balada compuesta con bastante probabilidad en el siglo XVIII, titulada “La Muerte y el Entierro de Robin Hood, que cuenta cómo enfermó y cómo fue a casa de su prima en Kirkley May, quien lo dejó desangrar, lo que fue causa de su muerte”. Esta balada cita como colofón el epitafio de la tumba del proscrito, situada cerca del priorato de Kirklees, en Yorkshire, escrito en sajón, cuya traducción sería:
Robert, conde de Huntington
Yace bajo esta pequeña losa
Ningún arquero fue tan bueno como él
Su furia le ganó el nombre de Robin Hood;
Durante trece años y algo más
A estas partes norteñas perturbó
Que Inglaterra no vuelva a conocer
Proscritos como él y sus hombres.
La fuente de estos versos es un documento, del que se sospecha con bastante certeza que sea falso, que el anticuario del siglo XVIII William Stukeley afirmaba haber encontrado entre los papeles de un investigador más antiguo, Thomas Gale, que fue deán de Cork desde 1697 hasta 1702.
Según esta hipótesis, nació en 1160 y murió en 1247, y era un conde que vivió en Loxley y que vivió 87 años. Robert se proscribió en el siglo XII y sus tierras fueron transmitidas al conde de Chester. Esta hipótesis fue rebatida por J.C. Holt, que afirma que Stukeley altero el árbol genealógico de la familia para afirmar su idea, pero posteriormente Jim Lees reafirmo las teorías de Stukeley.
A pesar de estas sospechas de falsificación, la teoría del conde de Huntington se ha mantenido: Richard Grafton citaba en 1569 un “antiguo panfleto” que le había permitido fechar la carrera de Robin Hood, y un manuscrito anónimo del Museo Británico, que data de finales del siglo XVI, hace un relato casi idéntico. Stukeley creía haber identificado a Robin con Robert Fitzooth, descendiente colateral de ficción de Richard Fitzgilbert, uno de los caballeros de Guillermo el Conquistador: los herederos de Huntington también descendían de él. Un escritor del siglo XIX complicó aún más la teoría sugiriendo que el nombre sir Richard at the Lea (o Simon of the Lee), que era uno de los títulos que se adjudicaron a Robin en baladas posteriores, derivaba de una familia llamada St Lys, que vivió en el castillo de Huntington un tiempo.
Sin embargo, esta teoría choca con un importante escollo que no se tiene en cuenta: las baladas más antiguas describen inequívocamente a Robin como un plebeyo, no como un miembro de la aristocracia.
·         Un pliego suelto del siglo XVII sitúa sin vacilar a nuestro personaje en el reinado de Enrique VIII (1509-1547): “Si place a su Gracia, he venido a este lugar para hablar con el Rey Enrique;/ la Reina Catalina respondió al audaz Robin”. Si ya cuesta relacionar a Robin con Ricardo Corazón de León y Juan sin Tierra (siglo XII) o con Eduardo II (siglo XIV), ¿cómo creer que pueda ser cierta su existencia en el siglo XVI, máxime teniendo en cuenta que las baladas se empiezan a publicar en 1380? A no ser que en realidad se esté aludiendo a uno de esos bandidos conocidos como “Robin Hood” de la época.
·         Robert Hood de Cirencester, que mató a un hombre llamado Ralph en el jardín del abad en algún momento entre 1213 y 1216.
·         Un Robin Hood que estuvo en prisión en 1354, por delitos cometidos en el bosque de Rockingham.
·         El profesor Holt apuesta por Robert Hode, un arrendatario del arzobispado de Cork que huyó de la jurisdicción de los jueces del rey en 1225. Sólo se sabe que fue un proscrito.
·         En el siglo XVIII, el doctor William Stukeley atribuyó la personalidad de Robin Hood al noble Robert de Kyme, quien vivió entre 1210 y 1286, y del que se dice que era el hijo mayor de William de Kyme. Robert de Kyme era de Saxon, se proscribió en 1226 y vivió robando y alterando la paz del reino; posteriormente en 1227 fue indultado por el rey. Según Jim Lees Robert de Kymes mantenía una demanda territorial sobre el condado de Huntington, lo que propicio su salto a proscrito y su posterior perdón. Según estas investigaciones, las líneas genealógicas apuntan a la veracidad de Robert Kyme como Robin Hood.
·         Tony Molyneux-Smith lanza una nueva teoría sobre la posible identidad de Robin Hood, situándolo en Nottinghamshire. Para él Robin Hood era un seudónimo de la familia Foliot, que mantenía una casa señorial en un lugar llamado Wellow durante el siglo XIV; la cercanía con el bosque de Sherwood permitía mantener la relación con los lugares en que se sitúan las correrías de Robin Hood. Al parecer, según esta teoría la familia Foliot se ocultaba bajo ese seudónimo para realizar determinados delitos según las leyes locales de la época.
·         El anticuario Joseph Hunter, en 1852, tras investigar en la recopilación de registros que sistematizó la Comisión del Documentos Históricos a lo largo del siglo XIX, afirmó haber descubierto pruebas que identificaban al Robin Hood real; casi un siglo después, su trabajo fue continuado por J. W. Walker, de la Sociedad Arqueológica de Yorkshire. Ésta sería la historia extraída de dicha investigación.
Entre los años 1285 y 1295 nació Robert en la ciudad de Wakefield, hijo probablemente de Adam Hood, un guardabosque al servicio del conde de Warenne: este nombre aparece regularmente en los registros de Manor Court entre 1274 y 1314. El 25 de enero de 1316, Robert Hood y su esposa Matilda entregaron dos chelines a cambio de la autorización para ocupar un trozo de las tierras baldías del señor en “Bickhill” (O Bitchhill (¿Podría este nombre ser traducido como Colina de la bruja? ¿Y aportaría una nueva luz a la idea de fuerza de la naturaleza que se ha barajado?)), Wakefield. Este trozo de tierra medía 10 metros de longitud y 5 de anchura, y debía “albergar a los susodichos Robert y Matilda y a sus herederos, pagando seis peniques anuales al señor, en los tres plazos del año”. Los registros de Manor Court de 1357 mencionan una casa “anteriormente propiedad de Robert Hode” en ese lugar.
Siguiendo con este planteamiento, hacia finales de 1316 el conde de Warenne recibió órdenes del rey Eduardo II de reclutar un escuadrón de infantes para luchar contra los escoceses; el nombre de Robert Hood aparece entre los que fueron multados por no obedecer al conde y hacer caso omiso del llamamiento.
El conde de Warenne volvió a llamar a las armas en 1317, y esta vez el nombre de Robert Hood no apareció en la lista de los multados, por lo que Walker, en buena lógica, sugiere que eso prueba que acudió al llamamiento. En 1322 Lancaster reclutó un ejército de 2.000 infantes para luchar contra el rey y, aunque no hay registros de los nombres de quienes lucharon en Boroughbridge, el nombre de Robert Hood, de nuevo, no figura entre los multados por incomparecencia.
Aceptando que estuvo en dicha batalla, Walker continúa afirmando que en la lista de propiedades confiscadas a los hombres que habían sido puestos fuera de la ley figuraba “un edificio de cinco habitaciones de nueva construcción en Bichhill, Wakefield”, vivienda que identifica con la que citan los registros de Manor Court de 1316.
Si esto es cierto, parece muy convincente: tenemos a un tal Robert -o Robin- Hood entre los que fueron proscritos en 1322. ¿Dónde podía refugiarse, sino en el vecino bosque de Barnsdale? Dicho bosque era una amplia extensión de tierras en la zona sur de West Riding, que en su extremo meridional se unía con el bosque de Sherwood y llegaba hasta los suburbios de Nottingham. Y, casualmente, las más antiguas baladas sitúan sus aventuras en Barnsdale.
  • En la teoría anterior, aparentemente consistente, surge una complicación: parece que Walker desarrolló este argumento a partir de un error de interpretación del texto latino. En su libro “Robin Hood”, el profesor J. C. Holt señala que el “edificio de cinco habitaciones” es en realidad de “cinco establos”, y que no existe prueba alguna de que se tratara de una propiedad confiscada. Por otro lado, las investigaciones del profesor Holt descubrieron otro manuscrito que parece apoyar la argumentación que sigue a continuación:
En la primavera de 1323. Eduardo II recorrió el Norte de Inglaterra, partiendo de Westminster el 18 de abril y llegando a Newark el 29 de abril y a Cork el 1 de mayo. Desde el 16 al 21 de mayo estuvo en Rothwell, entre Wakefield y Leeds, y pasó tres días cazando en Plumpton Park, una parte del bosque de Knaresborough. La “Lytell Geste” relata que el rey expresó el deseo de ver a Robin Hood con sus propios ojos. Uno de los guardabosques del rey sugirió un inteligente plan: el rey y cinco de sus caballeros debían disfrazarse como si fueran un abad y sus monjes, y atravesar el bosque. Era seguro que Robin los detendría y así podrían conocer al célebre proscrito. Así sucedió, y es famosa la leyenda de cómo Robin reconoció a su rey, fue perdonado y conducido a Londres con el séquito real.
Si esto se basara en hechos reales, Robin habría sido nombrado vadlet, cuyo lugar en la corte se situaba no junto al trono del rey, sino junto a la puerta de la cámara del rey, razón por la que se les llamaba también porteurs. El rey se quedó en Nottingham hasta el 24 de noviembre, pasó la Navidad en Kenilworth y dando un gran rodeo pasó por Gloucester y Bristol, volviendo a Westminster el 27 de febrero de 1324.
Llegados a este punto regresamos a Joseph Hunter, que descubrió que las cuentas de la corte del 25 de abril de 1324 registran el pago del salario del mes anterior a “Robyn Hod” y a otros 28, y desde esta fecha hasta noviembre el nombre de Robyn Hod aparece con regularidad en las cuentas. El profesor Holt descubrió un fragmento de una cuenta de la corte de junio de 1323, cuya escritura está casi borrada pero puede ser descifrada con luz ultravioleta, en la que se registra el pago del salario de Robyn Hod correspondiente al mes –si hemos de creer a la “Lytell Geste”- en que Robin entró al servicio del rey.
La leyenda de Robin Hood afirma que pasado un año y algunos meses, Robin pidió permiso al rey para abandonar la corte y volver a Barnsdale. En las cuentas del 22 de noviembre  de 1324 figura una nota que señala la baja de “Robyn Hod”, antiguo porteur (“Por orden del rey, se entregó a Robyn Hod, que fue uno de los porteurs, porque ya no puede trabajar aquí, la suma de cinco chelines”).
Según la “Lytell Geste”, Robin vivió muchos años en Barnsdale, pero un día, alrededor de 1346, enfermó y necesitó una sangría. Acudió a su prima, la abadesa de Kirklees, pero ella le abrió una vena y dejó que se desangrara.
A principios del siglo XVII se decía que “en el convento de Kirklees, la tumba de Robin Hood, con una cruz lisa sobre una losa plana, puede verse en el cementerio”. En 1665, el doctor Nathaniel Johnstone hizo un dibujo de la piedra; en 1715 Thoresby escribió acerca de “una lápida que aún permanece, pero la inscripción es apenas legible”, y el libro “Monumentos Sepulcrales” de Gough reproduce un grabado de la lápida “en la actualidad rota y muy estropeada”. A comienzos del siglo XIX fue destrozada por peones camineros que estaban trabajando en una vía férrea cerca de allí.
En 1706 se descubrió la tumba de la abadesa en las ruinas de Kirklees: la lápida era similar a la que se dice que corresponde a Robin Hood.
Tantas pruebas circunstanciales pueden resultar muy convincentes, pero no por ello dejan de ser pruebas circunstanciales, aunque sí es cierto que las piezas del puzzle conforman un diseño muy coherente.

Marian

En las primeras baladas, las mujeres están prácticamente ausentes de las aventuras del arquero de Sherwood, que se dedicaba a robar, cazar y matar sin ningún reparo y, casi con total seguridad, sin repartirlo con nadie más que con él mismo y sus propios compañeros.
La figura de Marian es tardía, se incorpora a la leyenda alrededor del siglo XVII. Probablemente fue tomada en préstamo de un poema dramático pastoral titulado “Jeu de Robin et Marion” (Juego de Robin y Marian), compuesto alrededor de 1285 por Adam de la Halle. Durante el siglo XVI las baladas comenzaron a estar asociadas con las festividades de los Mayos, y los estudiosos creen que la Marion del poema de De la Halle estaba vinculada con alguna antigua diosa de la fertilidad y/o los bosques; tal vez su asociación con Robin surgió a causa de la vinculación de éste con los bosques, y por lo tanto con el mundo de la magia y lo sobrenatural. Si es cierto que Marian se originó como un símbolo de la fertilidad, es extraño que la leyenda la muestre como un personaje extremadamente casto. En uno de los episodios, Marian, disfrazada de paje, combate con su enamorado durante una hora antes de que ambos se reconozcan mutuamente. ¿Puede estar la explicación en la naturaleza romántica y galante de los escritos posteriores, en los que se va desvaneciendo el carácter anárquico del mito y se va transformando en el justiciero enamorado? Probablemente se trate, junto a esta explicación, de una operación de marketing, tal y como sugiere Rubén Valdés, puesto que en aquella época, e incluso ahora, una buena historia de acción aderezada con un amor romántico resulta más atractiva y atrae más a la gente…


Conclusiones

No podemos asegurar con certeza absoluta que haya habido un personaje concreto que haya sido el que haya dado origen a las baladas que compondrían el corpus principal de la leyenda, aunque sí podemos hacer suposiciones dependiendo de la idea que tomemos:

  • Si nos atenemos a la teoría de que Robin Hood fue un hombre concreto, específico, hemos de partir de la base de que no podemos encasillarlo con nitidez absoluta en ninguna época, puesto que, como ya hemos visto, el nombre era muy común. Cualquiera de las hipótesis planteadas podría ser la buena, aunque también es cierto que la que más datos aporta para su verosimilitud es la que lo sitúa durante el reinado de Eduardo II. Y aún podríamos introducir algo más, y es que la primera mención, como ya se ha comentado, se produce en 1377. ¿Es factible pensar que el mito se gestara un siglo o dos antes sin que aparezcan referencias a él?
  • Sin embargo, si tomamos como base la posibilidad de que Robin Hood fuera usado como sinónimo de forajido en la leyenda, cosa que en la realidad sí ocurrió, esto haría que encajara en cualquiera de los reinados de las historias: podría tratarse de diferentes sujetos de distintas épocas que llevaban el mismo apelativo, siendo así que uno de ellos se encontrara con Ricardo Corazón de León, otro con Juan Sin Tierra, otro con Eduardo II…
  • Tampoco podemos descartar el hecho de que tal vez no llegó a existir nadie que encarnara el ideal mostrado en las baladas originales, que en realidad lo que los creadores de las canciones hicieron fue tomar como ejemplo la figura del bandido como rebelde ante las fuerzas opresoras de la Corona y construir en torno a esta imaginería, a este arquetipo como podríamos denominarlo, una serie de aventuras y eventos que se convertirían en el germen de la leyenda que iría creciendo cada vez más.

Como colofón a estas especulaciones, puesto que no son otra cosa mientras no se hallen pruebas o datos más contundentes al respecto, la idea con la que debemos quedarnos es que cualquiera de las interpretaciones al respecto parecen igualmente atractivas, aunque sí que es cierto un detalle al que ya hemos aludido en más de una ocasión: originalmente el célebre bandido era presentado como un plebeyo, no como un noble, por lo que lo más lógico es suponer que todas las suposiciones acerca de su supuesta nobleza (Locksley, Huntington, etc.) estén mediatizadas por los datos que se aportaron a partir del siglo XV, y que no figuran en las menciones anteriores. A tenor personal, y a juzgar por la documentación que aporta, la que me resultaría más convincente es la hipótesis de Joseph Hunter, aunque incluso esta idea, que es coherente con puntos como el célebre encuentro de Robin con el rey Eduardo II, choca con otros escollos como su presencia en la época de Ricardo Corazón de León o Juan sin Tierra, lo que me hace sospechar que los compiladores de toda estas historias, en su afán de crear una leyenda viviente que representara la justicia y la lucha contra la opresión, no dudaron en usar referencias de personajes de distintas épocas y que contaron con el mismo apodo que, como sabemos, representaba a los perseguidos por la ley: “Robinhood”.
Y así, perdido en las profundidades de los bosques ingleses, perviviendo por siempre en la memoria de la sociedad, dejaríamos al mito con su banda…

Bibliografía

A continuación voy a presentar una pequeña muestra de la bibliografía relativa a Robin Hood, básicamente en lo tocante a baladas, novelas y narraciones. Evidentemente no están todas las que son, pero sí son todas las que están.

  • Hacia 1377: Primera mención de Robin (Robyn Hood). Willliam Langland: Pedro el labrador (Piers Plowman).
  • Hacia 1450: Primeras baladas conocidas sobre Robin Hood: Lyttle Geste od Robyn Hode (¿A Lytell Geste of Robyn Hode… a Mery Geste of Robyn Hode and his Meyne, and of the Proude Sheryfe of Nottingham… Explicit, Kynge Edward and Robyn Hode & Lytell Johan?), Robin Hood and the Monk, y las historias de Robin Hoode his Death, Robin Hood and Guy of Gisborne, y Robin Hood and the Curtal Friar, compiladas por Wyrkyn de Worde, primero en popularizar el uso de la imprenta en Inglaterra y primero en señalar a Robin como Robert Frizhood, conde de Hunttington.
  • 1795: Primera compilación importante de antiguas baladas. Joseph Ritson: Robin Hood: A Collection of all the Ancient Poems, Songs and Ballads, now extant, relative to that celebrated Outlaw.
  • 1819: Primera mención novelística de Walter Scott: Ivanhoe (novela). Aunque aquí se llama Robin de Locksley y la acción transcurre durante el reinado de Ricardo Corazón de León.
  • 1820. Walter Scott vuelve sobre el personaje con su obra Robin Hood, en la que también es descendiente de la nobleza. También transcurre en los tiempos del Rey Ricardo.
  • Versión anónima en la que Robin aparece como señor de Locksley y durante el cautiverio de Ricardo Corazón de León, por lo que es de suponer que se trate de una historia posterior a la de Walter Scott.
  • Versión anónima en la que aparece como Robert Fitzwalter, heredero del condado de Sherwood, también durante la época de Juan sin Tierra. Es posible que se trate de una versión de finales del siglo XV o más tardío.
  • 1838: Primer folletín aparecido en un periódico británico por Pierce Egan the Younger: Robin Hood and Little John o, The Merry Men of Sherwood Forest.
  • 1863: Alejandro Dumas : El Príncipe de los Ladrones y Robin Hood el Proscrito, en las que se sigue manteniendo la versión romántica del noble perseguido por la injusticia que lucha contra la opresión.
  • 1883: Primer clásico de la literatura infantil. Howard Pyle: Las aventuras de Robin Hood. Retoma la idea básica de Walter Scott y la refunde con las baladas originales, intentando formar un todo coherente, que se convertirá con el paso del tiempo en el germen de la mayor parte de la iconografía referente al arquero de Sherwood.
  • 1999. Erich Wolfgang Korngold escribe The Adventures of Robin Hood.
  • 2003. Regresando a la idea de Locksley, John Escott publica Robin Hood.
  • 2007. Elizabeth Chadwick escribe El Proscrito: la Verdadera Historia del Caballero que Inspiró la Leyenda de Robin Hood, una novela cuyo título lo dice todo.
  • 2007. Paul Creswick escribe Las Aventuras de Robin Hood.
  • 2010. Angus Donald publica Robin Hood, el Proscrito, una novela catalogada como de carácter bastante más duro que las habituales narraciones galantes, mostrando a unos personajes más sórdidos y brutales de lo que había sido habitual hasta el momento.

En cuanto a los ensayos e investigaciones sobre la figura histórica y/o mítica del arquero de Sherwood, al margen de las citas que ya se han empleado a lo largo de este artículo, citaremos a continuación alguna más como indicativo de los ríos de tinta que el tema ha hecho correr:

  • 1987. El Único y Verdadero Robin Hood. Nigel Gray.
  • 1995. Robin Hood: la historia del hombre que dio vida al mito. Graham Phillips.
  • 2009. Baladas de Robin Hood. J. Rubén Valdés.
  • Robin Hood: The Unknown Templar. John Paul Davis

Filmografía

Al igual que con la bibliografía, se hace casi imposible recopilar todo lo que se ha realizado en medios audiovisuales acerca de Robin Hood, por lo que a continuación voy a dar una relación de una parte de dichas películas:

  • Cortometraje de cine mudo titulado Robin Hood and his Marry Men (1908) dirigido por Percy Stow
  • Cine Mudo Robin Hood outlawed (1912) producción Británica.
  • Cine Mudo Robin Hood (1912) versión norteamericana con Robert Frazer
  • Cine mudo In the days of Robin Hood (1913) versión norteamericana.
  • Robín de los bosques, de Allan Dwan, 1922, con Douglas Fairbanks.
  • Robin Hood (1923) versión norteamericana estrenada en Gran Bretaña con el título de Robin Hood and Maid Marian.
  • Robin de los bosques, de William Keighley y Michael Curtiz, 1938, con Errol Flynn.
  • El bandido del bosque de Sherwood de Henry Levin y George Sherman, 1946 con Russel Hicks
  • El hijo de Robin Hood (1946) de Henry Levin y George Sherman protagonizada por Cornel Wilde.
  • El Rey de los Bosques (1948) de Howard Bretherton protagonizada por John Hall
  • El Rey de los Bosques (1950) de Gordon Douglas protagonizada por John Dereck
  • La historia de Robin Hood, de Ken Annakin, 1952, con Richard Todd.
  • The adventures of Robin Hood (1955) Serie de TV rodada en inglaterra y protagonizada por Richard Greene y Peter Cushing
  • Los arqueros del Rey (1957) de Ken Annakin protagonizada por Richard Todd y Peter Finch
  • El arquero de Sherwood (1957) de Val Guest una producción de Hammer Films
  • Robin Hood y los piratas (1960) producción Italiana a cargo de Giorgio Simonelli, protagonizada por Lex Baker
  • Sword of the Sherwood Forest (1961) de Terence Fisher protagonizada por Richard Greene
  • El triunfo de Robin Hood (1962) producción Italiana de Umberto Lenzi
  • Las nuevas aventuras de Robin de los Bosques (1970) producción Hispano-Italiana a cargo de Robin White
  • Robin Hood, el arquero invencible (1970) de Luis Merino
  • El arquero de sherwood (1972)producción Hispano-Italiana de George Ferroni protagonizada por Giuliano Gemma
  • Robin Hood, dibujo animado de Wolfgang Reitherman, producido por los estudios Disney, 1973.
  • Robin Hood nunca muere (1974) de Francesc Bellmunt
  • Y le llamaban Robin Hood (1975) de Tonino Ricci
  • The legend of Robin Hood (1975) Serie de TV de seis episodios, producción Británica.
  • Robin y Marian, de Richard Lester, 1976. Narra el regreso de Robin después de 20 años, con situaciones divertidas y finalmente trágicas. Con Sean Connery y Audrey Hepburn.
  • Los héroes del tiempo (1981) versión cómica llevada a cabo por los Monthy Python y dirigida por Terry Gilliam
  • Robin de Sherwood (Serie de TV Británica 1984) con Michael Praed. Es una versión de las aventuras de Robin Hood con un enfoque místico.
  • Robin Hood, telefilm de John Irwin, con Uma Thurman y Patrick Bergin,1991.
  • Robin Hood, príncipe de los ladrones, de Kevin Reynolds, con Kevin Costner, 1991.
  • Las locas locas aventuras de Robin Hood, de Mel Brooks, con Cary Elwes, 1993. Es una parodia de las películas sobre Robin Hood.
  • Robin de Locksley (1996) protagonizada por Damon Sawa
  • Las nuevas aventuras de Robin Hood (1999) serie de TV
  • Back to Sherwood (1999) Serie de TV de producción Canadiense
  • Robin Hood (Serie TV 2006), serie de la BBC, 2006
  • Robin Hood, Prince of Sherwood (2008) filme producido para TV
  • Robin Hood (2009) Serie TV de producción Británica
  • Beyond the Sherwood Forest (2009) con Robin Dunne y Erica Durance
  • Robin Hood, de Ridley Scott, con Russell Crowe, 2010. Esta última versión, según su director, promete ser la más fiel al personaje original, al que tal vez dio origen a la leyenda. A juzgar por los trailers, desde luego sangrienta sí es…


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