sábado, 20 de junio de 2015

NIKOLA TESLA



NIKOLA TESLA
EL GENIO REENCONTRADO

José Francisco Sastre García

            Hablar de Nikola Tesla hoy en día en círculos generales es casi como mencionar a un marciano: no hay demasiada gente que sepa quién fue. A pesar de que hay programas, artículos, documentales, que actualmente parecen intentar ponerlo de moda, la gente en general sigue sin tener claro quién fue este inventor que, a niveles más específicos dentro de la ciencia, está reconocido como uno de los más grandes genios del siglo XX. ¿Quién fue realmente, y cuáles fueron sus logros en este difícil campo de la ciencia? Veamos si podemos dilucidar algo a ese respecto…

El personaje

            De origen serbio, Nikola Tesla es reconocido como un inventor, ingeniero, mecánico y especialista en la electricidad. Nació el 10 de julio de 1856 en Smilian (aunque según su certificado de bautismo se trataría en realidad del 28 de junio), un pueblo de la actual Croacia, y murió el 7 de enero de 1943 en Nueva York. Sus padres fueron un sacerdote ortodoxo que inicialmente había sido militar, Milutin Tesla, y Duka Mandil. Se le considera como el más importante impulsador del uso de la electricidad a nivel comercial.
            Las investigaciones hacen sospechar que en su origen paterno se encontraría alguno de los clanes serbios del río Tara, o incluso un noble Herzegovina, Pavle Orlovic; por parte de madre, provenía de una familia ubicada en las poblaciones de Lika y Banija, aunque sus orígenes se encontraban más bien en Kosovo. Es posible que heredara el talento que demostró de su madre, que era muy hábil a la hora de fabricar herramientas caseras, así como para memorizar poemas épicos a pesar de no haber aprendido nunca a leer.
            Formó parte de una familia numerosa: eran cinco hermanos, dos varones y tres mujeres, entre los que él era el cuarto: Dane, mayor que él, murió durante un accidente de equitación cuando nuestro personaje contaba tan sólo con 9 años; sus hermanas eran Milka, Angelina y Marica.
            En 1862, la familia abandonó Smilian y se asentó en el cercano pueblo de Gospic; poco después, Tesla ingresaría en la escuela Gymnasium de Karlovac, donde, merced a sus capacidades intelectivas, consiguió completar el plan de estudios, que se desarrollaba en cuatro años, en tan sólo tres.
            Más tarde, ya en 1875, viajaría a Graz, donde se incorporaría a la Universidad para cursar los estudios de ingeniería eléctrica; a lo largo de estos años se dedicó a estudiar los usos de la corriente alterna.
            Aquí nos encontramos con una contradicción: mientras que algunas fuentes aseguran que consiguió la licenciatura, la universidad afirma que no se le concedió ningún grado y que abandonó los estudios después del segundo semestre del tercer año, tiempo en el que dejó de acudir a las clases.
            De cualquier manera, abandonó la universidad en 1878, e incluso dejó de relacionarse con sus familiares, haciendo pensar a sus amigos que había tenido un fin trágico en el río Mura, donde creían que había podido ahogarse.
            Llegado a Maribor, en la actual Eslovenia, se empleó por primera vez como ayudante de ingeniería, trabajo que le duró un año y durante el cual llegó a sufrir una crisis nerviosa.
            Tras una serie de intentos de reconducirlo, su padre consiguió convencerlo para que acudiera a Praga y se inscribiera en la Universidad Carolina, donde estuvo durante el verano de 1880; allí conocería a Ernst Mach, que resultaría una importante influencia en su vida.
            Sin embargo, la muerte de su padre supuso la ruptura con la universidad, que abandonó tras completar un único curso.
            Durante la etapa centroeuropea padeció diversas enfermedades, entre las que podemos citar la malaria o el cólera, y otras derivadas de su exagerada dedicación al trabajo y el estudio. Además, fue reclamado a filas, y su padre, utilizando sus influencias, consiguió a duras penas que se librara de ingresar en el ejército.
            De Tesla se dice que poseía una increíble memoria fotográfica: no sólo pasaba el tiempo leyendo muchas obras, sino que, al parecer, se dedicaba a memorizar libros completos.
            Al parecer debía padecer alguna afección un tanto peculiar: en su autobiografía relata que hubo momentos en los que experimentaba una inspiración repentina. Esto se debía a dicha enfermedad, que consistía en que ante sus ojos aparecían cegadores destellos que en ocasiones le provocaban alucinaciones, asociadas habitualmente a alguna palabra o idea que en esos momentos le andaba rondando por el cerebro.
            Era capaz de visualizar un objeto de la forma más realista tan sólo con escuchar su nombre, cuestión que nos recordaría a un fenómeno que se conoce actualmente como sinestesia. Nikola llegaba al extremo de poder contemplar con el ojo de su mente, perfectamente formado y engranado, el invento que preveía llevar a cabo, con todas sus características físicas, eléctricas y mecánicas perfectamente ajustadas, antes incluso de empezar a construirlo, lo que se conoce como pensamiento visual.
            Precisamente por esta característica tan lúcida no era habitual que dibujara esquema alguno, todo brotaba en su mente como un todo absolutamente organizado que él llevaba a la práctica.
            Cuando llegaban aquellos momentos de actividad, prácticamente se olvidaba de comer o dormir: podía conformarse con un par de horas de sueño con tal de ver funcionando su invento.
            Tras salir de la universidad, en el mismo año de 1880 se dirigió a Budapest, donde se puso a trabajar al servicio de Tivadar Puskas en una compañía de telégrafos, en la compañía nacional de teléfonos.
            Fue aquí donde conoció a Nebojsa Petrovic, un joven inventor serbio que vivía en Austria. Fue un encuentro breve, pero lo suficientemente fructífero: elaboraron juntos un proyecto en el que usaban turbinas gemelas para generar energía continua.
            En 1881 se abrió la central telefónica: por entonces, Tesla era ya el jefe de electricistas de la compañía, ascendiendo más tarde a ingeniero para el primer sistema telefónico del país. Durante este tiempo desarrolló un dispositivo sobre el que los investigadores no se ponen por completo de acuerdo: según unos se trataba de un repetidor telefónico, mientras que para otros se trató del primer altavoz.
            La carrera de Nikola comenzaba a avanzar a grandes pasos: en 1882 viajó a París, donde se asentó para comenzar a trabajar como ingeniero en la Continental Edison Company, una de las compañías de que disponía otro gran genio inventor de la época, Thomas Alva Edison; una de sus tareas fue la de diseñar mejoras para el equipo eléctrico llegado desde Estados Unidos. Según su biografía, fue durante este año cuando Tesla concebiría el motor de inducción y desarrollaría varios dispositivos que tenían su base en el campo magnético rotativo, dispositivos que le reportaron patentes en 1888.
            No mucho después, el inventor tuvo, según se cuenta, un sueño durante el cual contempló a su madre muerta; tal convencimiento le hizo partir hacia Gospic, donde cayó enfermo; permaneció allí y en Tomingaj, cerca del pueblo de nacimiento de su madre, un lugar llamado Gracac, convaleciente, recuperándose durante dos o tres semanas.
            Pasado ese tiempo, volvería a moverse: en junio de 1884 llegaría a Estados Unidos, a Nueva York, donde tenía la intención de ponerse a las órdenes de Edison; se presentaba con una carta de presentación de Batchelor, un antiguo empleado del genio americano, en la que escribía: “conozco a dos grandes hombres, usted es uno de ellos; el otro es este joven”.
            Edison puso a trabajar a Tesla en su más reciente proyecto, la Edison Machine Works. Empezó como un simple ingeniero eléctrico, pero su progreso fue muy rápido al conseguir resolver algunos problemas serios con que contaba la compañía. Llegó incluso a rediseñar de forma completa los generadores de corriente continua.
            Nikola afirma en su autobiografía que para este ingente trabajo le fueron ofrecidos 50.000 $ (Una auténtica fortuna para la época), pero cuando acabó su labor y preguntó por su paga, allá por 1885, Edison le replicó: “Tesla, usted no entiende nuestro humor estadounidense”. Para hacernos una idea de lo que le supuso aquel incumplimiento, digamos que con el salario que tenía, 18 $ a la semana, tendría que haber trabajado 53 años para poder reunir el dinero que se le había prometido.
            Furioso por el engaño de que había sido objeto, pidió un aumento de sueldo a 25 $ semanales, que le fue igualmente denegado, por lo que renunció de inmediato a su empleo.
            A pesar de aquella renuncia, Nikola hubo de seguir trabajando para Edison por un breve periodo de tiempo: corto de liquidez, no le quedó más remedio que dedicarse a cavar zanjas para una compañía que, al parecer, o no lo valoraba o lo valoraba tan alto que no podía permitirse el lujo de que alguien como él le hiciera sombra. En cualquier caso, durante esta temporada se concentró en desarrollar y mejorar su sistema polifásico de corriente alterna.
            Como quiera que fuera, en 1886 consiguió crear su propia compañía: Tesla Electric Light & Manufacturing. Sin embargo, hasta aquel proyecto resultó para él un fiasco: los inversionistas no creían en la utilidad ni el beneficio del motor de corriente alterna que pretendía desarrollar, por lo que a la postre fue relevado de su puesto, perdiendo la compañía.
            De nuevo hubo de ponerse a trabajar como buenamente podía: entre 1886 y 1887 estuvo trabajando como obrero para poder mantenerse y reunir el capital necesario que le permitiera desarrollar su proyecto. Así, en 1887 consiguió construir el primer motor de inducción alimentado con corriente alterna, sin la necesidad de las escobillas que requería el de corriente continua, presentándolo en 1888 ante el American Institute of Electrical Engineers, que actualmente se ha convertido en el IEEE (Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos). Durante esa misma temporada elaboró la que hoy en día se conoce como bobina de Tesla, y empezó a desarrollar su trabajo con George Westinghouse, en la Westinghouse Electric & Manufacturing Company's, en los laboratorios que esta empresa tenía en Pittsburg. Las ideas que el genio tenía acerca de los sistemas polifásicos interesaron sobremanera al empresario, que evaluó positivamente la situación al comprender que aquel avance podía permitir la transmisión de corriente alterna a gran distancia.
            Al parecer, el empresario ofreció al inventor un millón de dólares (¡de la época!) y un porcentaje de los beneficios que se obtuvieran por los derechos de todas sus patentes; sin embargo, la documentación a la que se ha podido acceder muestra unas cifras más razonables: 60.000 dólares por la adquisición de 40 patentes, 5.000 en metálico y el resto en acciones de la empresa; además, Tesla recibiría 2,5 dólares por cada HP (horse power, caballo de potencia) que se generara gracias a la electricidad vendida. Al principio ésa era una cantidad muy razonable, pero cuando el negocio comenzó a adquirir unas dimensiones especialmente grandes advirtieron que dicho pago resultaba inviable, al menos para Westinghouse: Nikola se hubiese transformado en un multimillonario sin precedentes…
            El trabajo de Tesla no se detenía por nada: en 1887 comenzó a trabajar en sus propias ideas acerca de los rayos X, utilizando un sistema personal de tubo de vacío en el que, a diferencia de los que había en aquellos momentos, no existía un electrodo receptor, utilizando incluso tubos de Geissler. Fue toda una revolución de la que, actualmente, se ha comprendido su funcionamiento al ver que la emisión de electrones del electrodo se llevaba a cabo mediante una ingeniosa combinación de emisión de electrones por efecto de campo y emisión termoiónica. Sin entrar en detalles técnicos, diremos que un campo eléctrico repelía los electrones liberados, que producían los rayos X al chocar contra una envoltura de vidrio.
            Estos experimentos demostraron que su diseño era capaz, como él mismo decía, de “generar rayos de Roentgen de mayor potencia que la obtenida con aparatos ordinarios”. Pero también comprobó, y mencionó, que el trabajo con los rayos X producidos por sus dispositivos de un solo nodo y sus circuitos conllevaba a su vez algunos peligros añadidos: al principio, los daños que había detectado en la piel no pensaba que se debieran a los rayos de Roentgen, sino al ozono que se generaba en el momento del contacto con la piel, aunque también llegó a sospechar del ácido nitroso. Sería el propio Roentgen, más tarde, quien confirmara que eran sus propios rayos los causantes.
De hecho, Nikola partía de la base de que éstas eran, al igual que las ondas en plasma, formas de ondas longitudinales.
La siguiente propuesta fue aún más ambiciosa: un “sistema mundial para la trasmisión de energía eléctrica sin cables”, que se basaría en el principio de conductividad eléctrica de la tierra; este novedoso sistema habría de funcionar mediante la transmisión de energía por varios medios naturales y, posteriormente, por el uso de la corriente transmitida entre los dos puntos para la alimentación de dispositivos eléctricos. Este principio es el que se usa en el pararrayos, el electroláser o el arma de electrochoque, e incluso se ha propuesto para el bloqueo de vehículos…
En 1891 consiguió el reconocimiento por esta idea, al demostrar la transmisión inalámbrica de energía: tal reconocimiento le llegó denominando a este fenómeno el efecto Tesla. Pero el honor no se quedaría ahí: su genialidad en este campo llevó a que los científicos acabaran bautizando con el término de Tesla a la unidad de medida del campo magnético…
En ese mismo año, a finales de julio, adquiriría la ciudadanía estadounidense: contaba por entonces con 35 años.
Nikola montó su laboratorio inicialmente en Nueva York, en la Quinta Avenida con 35 Sur, para más tarde trasladarlo a la Calle Houston con 46 Este. Sus experimentos sobre resonancia mecánica con osciladores electromecánicos se demostraron peligrosos al generar resonancia en algunos edificios vecinos, librándose el suyo propio debido al tipo de frecuencias utilizadas; esta situación provocó que la gente se quejara a la policía. Puesto que la velocidad de la frecuencia crecía, Tesla, consciente del peligro, decidió acabar con el experimento, aunque no del modo que pretendía: al no poder detenerlo de la forma que esperaba, hubo de recurrir al viejo método expeditivo del martillo cuando ya los agentes de la autoridad llamaban a su puerta.
Como demostración de la transmisión inalámbrica de energía, de la que ya hemos hablado, consiguió hacer funcionar lámparas eléctricas en los dos laboratorios de que disponía en la Gran Manzana.
Curiosamente, entre sus amigos más cercanos se contaban, más que científicos o técnicos del ramo en el que se movía, artistas de la talla de Robert Underwood, editor del Century Magazine, el escritor Mark Twain o Swami Vivekananda, un hinduista que lo introdujo en la filosofía védica, que lo influencia notablemente durante esa época, hasta el punto de que llega incluso a usar términos del sánscrito para designar algunos de sus conceptos e ideas básicas referidas a la materia y la energía.
Las primeras patentes que se le concedieron merced a sus estudios de la alimentación polifásica llegaron a los 36 años; a partir de ese momento prosiguió con las investigaciones que llevaba puestas en marcha tiempo atrás acerca del campo magnético rotativo y sus aplicaciones.
Durante este tiempo y hasta 1894 fue nombrado vicepresidente del Instituto Americano de Ingenieros Eléctricos. Mientras ostentó este cargo, sus investigaciones se centraron en la corriente alterna de baja frecuencia, que lo mantuvieron ocupado hasta 1895. Estas investigaciones le llevaron a generar, usando una bobina de Tesla cónica, una corriente eléctrica de un millón de voltios.
Pero su afán descubridor no se quedaba ahí: también estuvo investigando lo que se conoce como el efecto peculiar en los conductores, diseñó circuitos LC, inventó una máquina con la que se provocaba el sueño, lámparas de descarga inalámbricas e incluso llegó a construir el primer radiotransmisor, mediante el que consiguió producir la transmisión de la energía electromagnética.
En 1893 ya había hecho una demostración de estas características en San Luis, Missouri, e incluso había investigado la radiación de fondo de microondas; hasta tal punto creía en estos principios y sus aplicaciones que cuando en Pensilvania se dirigió al Instituto Franklin y a la National Electric Light Association, describiendo en detalle todo lo que había investigado y descubierto hasta el momento, sus palabras fueron: “Antes que pasen muchas generaciones, nuestras máquinas serán impulsadas por un poder obtenido en cualquier punto del universo”.
También por 1893, durante la Exposición Universal de Chicago, intervino junto son su patrón Westinghouse en el que por primera vez era un edificio dedicado a las exposiciones eléctricas: ambos presentaron a los visitantes el concepto de la corriente alterna, que fue utilizada para iluminar dicha exposición, mostrándose al mismo tiempo las lámparas fluorescentes y las bombillas de Tesla de un solo nodo.
En este mismo evento, Tesla explicó los principios del campo magnético rotativo y del motor de inducción, efectuando una demostración práctica de un dispositivo que había inventado al que se conocía como “Huevo de Colón”: paró un huevo de cobre mediante estos principios ya reseñados.
En 1895, Nikola desarrolló un dispositivo que llevaría su nombre: el generador de Tesla. Basándose en los descubrimientos de Kelvin acerca del hecho de que el aire en estado de licuefacción absorbía más calor del que resultaba normal de forma teórica, llevó a la práctica estas teorías; sin embargo, antes de rematar las investigaciones y el dispositivo y poder patentarlo, sucedió un accidente en su laboratorio que redujo a cenizas todo lo conseguido hasta el momento, documentos, modelos, invenciones… Al poco tiempo, en Alemania, Carl von Linde presentaba una patente de la aplicación del proceso que tan duramente había investigado Tesla…
Durante este tiempo, y desde 1893, se había embarcado en una dura cruzada contra Edison, su gran rival, empeñado con empecinamiento en demostrar que la corriente alterna era mucho mejor, más efectiva y rentable que la continua, en lo que se conoce históricamente como la “guerra de las corrientes”.
Allá por 1897 presentó la patente del primer radiotransmisor, del que ya hemos hablado; dos años después Guglielmo Marconi conseguiría su primera transmisión de radio, evento que intentó patentar en 1900, siendo rechazada al ser considerada un plagio del logro de Nikola. A pesar de que todos los libros de texto siguen declarando a Marconi como el inventor de la radio, el hecho es que tras un intenso debate entre los científicos y un serio litigio entre las compañías de los dos rivales, la Corte Suprema de Estados Unidos dictó sentencia a favor de Tesla en 1943.
A pesar del resultado final de esta polémica, aún se generan ciertas dudas: Ernst Erb, un especialista en la historia de la radiodifusión, mantuvo que la radio fue inventada antes que Tesla por un alemán; las pruebas que aportaba no fueron consideradas suficientes para apoyar su aserto, por lo que tal teoría ha quedado como una anécdota.
Los descubrimientos de este genial inventor revolucionaron la sociedad del momento: a pesar de que la guerra con Edison era enconada y feroz (un empleado de éste último, Harold P. Brown, desarrolló la silla eléctrica como resultado de sus estudios sobre la eletrocución, todo ello con la intención de demostrar que la corriente continua era mejor que la alterna y que no producía estos nocivos efectos sobre el cuerpo humano), la corriente alterna se aplicó en la primera central hidroeléctrica, construida en las Cataratas del Niágara, con el enorme éxito de poder suministrar electricidad a la ciudad de Buffalo, en el estado de Nueva York. Gracias al apoyo de Westinghouse, la guerra de las corrientes se decantó definitivamente del lado de Tesla y la corriente alterna acabó por sustituir a la continua, mientras que Nikola pasaba a ser declarado el fundador de la industria eléctrica.
En 1898 sorprendió a los neoyorquinos al hacer una demostración de uno de sus últimos inventos, el movimiento de un acorazado de casi un metro de longitud por control remoto, durante la Exhibición Eléctrica en el Madison Square Garden. Al parecer, el objetivo que perseguía era crear submarinos teledirigidos para la guerra de Cuba: pretendía minimizar el número de bajas a toda costa. Digamos que se oponía con firmeza a la guerra, lo que posiblemente influyó en que la Armada no se interesara por su invento.
A partir de 1899, los trabajos de Tesla se desarrollarán en un laboratorio de Colorado Springs, de donde saldría parte de la leyenda relacionada con sus inventos más “peligrosos”.
Daban comienzo así los experimentos relacionados con la alta tensión y las mediciones del campo eléctrico; a partir de este momento, se volcaría en producir un transmisor de mayor potencia, en perfeccionar los sistemas para poder aislar la potencia transmitida e individualizarla al mismo tiempo, y también en comprender y formular las leyes que regían la propagación de las corrientes eléctricas por la tierra y la atmósfera.
La prueba nocturna inicial de la torre que había construido, acabada en una gran esfera de cobre, dio como resultado el surgimiento de dicha esfera de rayos de unos 40 metros de longitud, cuyos estampidos sónicos pudieron oírse a unos 20 kilómetros de distancia; poco después, sobrevendrían el silencio y la oscuridad.
Inicialmente el inventor pensó que sus ayudantes, asustados por el aparato eléctrico, habían desconectado la electricidad, pero al comprobar que no había sido así llamó a la compañía eléctrica para que restauraran la energía: cuál no sería su sorpresa cuando le contestaron que el generador de la empresa había sido destruido, y que todo Colorado Springs estaba a oscuras; gracias a un generador de emergencia consiguieron que la ciudad recuperara los sistemas, pero no proporcionaron conexión a Tesla: le advirtieron que sólo recibiría electricidad cuando hubiese reparado los daños del generador principal.
Parte de su tiempo, que fue de alrededor de ocho meses en aquel lugar, lo dedicó a mejorar y medir su bobina Tesla, desarrollar receptores de pequeñas señales y a efectuar mediciones de potencia de una antena vertical. También se dedicó a estudiar las bolas de fuego, un fenómeno por entonces prácticamente desconocido para la ciencia y que él mismo aseguraba haber producido en más de una ocasión…
En una ocasión detectó un comportamiento no habitual en uno de sus dispositivos, un aparato que registraba y medía tormentas, conocido como cohesor rotativo: al parecer aparecían grabaciones periódicas a medida que la tormenta se acercaba a su laboratorio y después se alejaba, concluyendo que debía tratarse de ondas estacionarias creadas acaso por su propio oscilador.
Tomó a su vez mediciones de rayos que caían a larga distancia de su lugar de trabajo, observando que se producía un ciclo durante el que las ondas de las descargas crecían hasta un límite máximo y luego volvían a decrecer hasta desvanecerse: sugirió que tal fenómeno se debía a que tanto la atmósfera como la propia tierra poseían electricidad, lo que comportaba el sugerente hecho de que el planeta entero se comportara como un inmenso e limitado conductor, lo que le abría las posibilidades de efectuar transmisiones de mensajes telegráficos sin hilos y aun más: transmitir potencia eléctrica a cualquier parte del globo sin tener prácticamente pérdida alguna, simplemente utilizando el concepto de resonancia que ya previamente había comprobado.
Sus estudios le llevaron a comprobar que la resonancia de la Tierra debía ser del orden de los 10 Hz; teniendo en cuenta que en la actualidad las investigaciones dan un valor de 8 Hz (W. O. Schumann, en 1952, tras los experimentos en que obtuvo dicho resultado, había postulado que la tierra conductiva y la ionosfera formaban una guía de onda esférica a través de la cual se pueden propagar ondas electromagnéticas de muy baja frecuencia, (Extremely Low Frequency, ELF), lo que se conoce como Resonancia Schumann), la precisión que consiguió para la época en que lo hizo fue todo un mérito.
Todo esto le llevó a la capacidad de producir un anillo alrededor del planeta como una campana, con descargas cada dos horas, haciéndolo resonar eléctricamente.
En el campo de la telegrafía sin hilos Nikola estaba mucho más avanzado que el resto de los pioneros como Hertz o Marconi: mientras que éstos usaban altas frecuencias que quedaban muy limitadas al no resonar con la tierra, nuestro inventor se dedicaba a las ondas de radio de altas longitudes de onda, que podían llegar a cualquier parte del globo, incluidas incluso las profundidades marinas, lo que le permitía mantener la comunicación entre todo tipo de navíos, fueran de superficie o submarinos.
Otra de las cuestiones con las que estuvo fue la recepción de unas señales inusuales, repetitivas, de una naturaleza distinta a las que ya había observado durante las tormentas o el ruido terrestre, lo que le llevó a sospechar que pudiera tratarse de comunicaciones de radio de origen extraterrestre provenientes de Venus o de Marte (Por aquel entonces, el interés por el planeta rojo estaba en plena efervescencia, e iba en aumento). Sugirió que sus inventos podían ser utilizados precisamente para poder entablar “conversación” con entidades de otros planetas, asegurando que para ese fin había inventado el “Teslascopio”. Aún no está claro qué tipo de señales pudo haber recibido, aunque se sospecha que pudiera tratarse del resultado de la radiación natural extraterrestre; en cualquier caso, tal descubrimiento lo convirtió para la posteridad en el precursor de la radioastronomía.
Sin embargo, Colorado Springs se demostró poco o nada rentable: Tesla lo abandonaría el 7 de enero de 1900, para posteriormente ser demolido y su contenido vendido para poder pagar las deudas, quedando parte de los experimentos inconclusos: todo lo que Nikola había preparado para el establecimiento seguro y fiable de la transmisión de comunicaciones inalámbricas a través del Océano Atlántico, hasta Europa, recibió el nombre de Wardenclyffe Tower.
Curiosamente, muchos científicos han intentado repetir la transmisión inalámbrica que consiguió Tesla, pero el éxito conseguido ha sido nulo o excesivamente escaso para poder tenerlo en cuenta.
Sus últimos años los pasó como un huraño ermitaño, prácticamente en la bancarrota.
En 1943, tras su muerte, el Gobierno de Estados Unidos decidió que todo lo que había hecho le pertenecía y se incautó de toda la documentación que pudo encontrar en su despacho: estudios, informes, investigaciones, fórmulas, planos… No sería hasta unos cuantos años más tarde que la familia Tesla y la embajada yugoslava conseguirían que se les devolviera el material incautado; o, al menos, una parte, ya que se sospecha que se guardó una buena parte del papeleo y que lo utilizaría para el desarrollo de sus propios dispositivos y aparatos… La documentación devuelta se encuentra hoy día en el Museo de Nikola Tesla, en su pueblo natal, Smilian, Croacia, donde se le ha erigido a su vez una estatua conmemorativa.
A su funeral acudieron múltiples personalidades, entre las que se contaron tres Premios Nobel. Su principal admirador, Hugo Gernsback, mandó fabricar una máscara de cobre con los rasgos del inventor que aún se conserva en sus oficinas.
A continuación haremos una exposición breve y concisa acerca de la revolución que este genio supuso para su época, promoviendo la aceleración de la Revolución Industrial. Algunos de sus descubrimientos e inventos fueron los siguientes:
·         La transferencia inalámbrica, mediante ondas electromagnéticas, de energía eléctrica a grandes distancias, proceso que pretendió mejorar y aumentar con la ya citada Torre de Wardenclyffe. El objetivo final de este proyecto era enviar electricidad a toda la población de forma gratuita. Se convirtió así en un precursor del SMS, el e-mail e incluso el moderno whatsapp.
·         El descubrimiento y aprovechamiento de la corriente alterna.
·         Armas de energía directa, basadas en la electricidad y el electromagnetismo, posiblemente incluso una forma de rayo láser.
·         La radio.
·         La bombilla sin filamento, que vendría a ser la lámpara fluorescente.
·         Dispositivos de electroterapia.
·         Sistemas de propulsión basados en el electromagnetismo, que no requerirían de partes móviles.
·         La bobina de Tesla, un dispositivo que proporcionaba una energía de alto voltaje y baja frecuencia.
·         Los principios del radar, sobre los que se asentaría posteriormente todo el desarrollo de estos aparatos.
·         El submarino eléctrico.
·         Un oscilador vibracional mecánico.
·         El teslascopio, en principio un dispositivo para captar señales del espacio y ponerse en comunicación con los emisores.
·         La teoría sobre el control remoto y sus aplicaciones iniciales.
·         La bujía para el encendido de los motores de explosión.
·         Los principios de los aviones STOL, esto es, los que poseen la característica del despegue y aterrizaje en cortos espacios.
·         El envío de electricidad a través de un solo cable; en este caso, y como podemos comprobar por cualquier dispositivo eléctrico, para que funcione se requieren dos líneas (no hace falta más que ver cualquier enchufe a la red); pues bien, este sistema se ha mantenido a pesar de que Tesla demostró en múltiples ocasiones que es posible enviar energía eléctrica a través de un único cable de un solo hilo.
·         Estudios sobre los rayos X, que implementaban a los de Roentgen.
·         El radiogoniómetro, un dispositivo que se utiliza habitualmente para delimitar el origen de una señal de radio.
·         La telegeodinámica eléctrica, el postulado para explorar el subsuelo y detectar los yacimientos minerales; por extensión, también podría ser usado para detectar fallas y la posibilidad de movimientos sísmicos.
·         Contribuyó al desarrollo de la robótica.
·         Contribuyó a su vez al desarrollo de la computación y los ordenadores.
·         Trabajó en balística.
·         Investigó la física nuclear y la física teórica.
Entre las ideas e inventos más fantásticos o insólitos de los que se dice que desarrolló o teorizó, sin que acerca de ellos haya certezas absolutas de que consiguiera siquiera ponerlos en marcha, podemos citar:

·         Se llegó a hablar de que había inventado un rayo de la muerte allá por la década de los 30, en lo que podría ser un precedente del rayo láser o, como algunos especulan, un arma de partículas de rayos capaz de “destruir una armada de 10.000 aeronaves a 250 millas de distancia”. A este respecto, cuando se le preguntó por dicha arma, escribió un artículo en 1935 en el que se expresaba muy claramente: “Este invento mío no contempla el uso de los llamados rayos de la muerte”.
·         Una máquina para capturar y utilizar energía de rayos cósmicos.
·         No admitía las ideas modernas sobre la estructura del átomo: para él, ésa la unidad mínima e indivisible que componía toda materia, y aunque aceptaba la existencia del electrón como unidad independiente, era incapaz de reconciliar ambos conceptos; de hecho, le parecía absolutamente inconcebible la idea de “romper el átomo”.

En lo tocante a los premios y honores que pudieron haber sido y no fueron, diremos que en 1909, cuando se pensaba que el premio Nobel de Física le sería concedido a él, recayó finalmente en Marconi por la invención de la radio, una cuestión que ya andaba en liza por aquel tiempo; sin embargo, la contrapartida la dio la prensa, a través de la Agencia Reuter, que publicó que en 1915, dicho galardón sería compartido por él y Edison. A tal anuncio el inventor norteamericano respondió asegurando que en el caso de que fuera compartido, no estaba dispuesto a ello, intentando minimizar a toda costa los logros del serbio; probablemente debido a la envidia de Edison y a sus influencias, ninguno de ellos se alzó con el Nobel. Las especulaciones acerca de quién rechazó el premio fueron y son múltiples, sin que haya podido quedar claro este aspecto de la historia.
Previamente a estos incidentes ya había habido más rumores: la prensa, muy activa, había sugerido que a Tesla le podía tocar el Nobel en 1912, probablemente por sus circuitos sintonizados usando transformadores resonantes de alta tención y alta frecuencia, pero las investigaciones han dado como resultado que ni siquiera había sido considerado para recibir el galardón.
A la postre, el único premio que recibió, y que resulta una ironía en sí mismo, fue la Medalla Edison, la máxima distinción que otorga la AIEEE. Si bien al principio se negó a aceptarla, tras la insistencia machacona y continua de los miembros de la Asociación para que cambiara de idea, acabó por admitir el galardón, aunque no se dignó presentarse en la ceremonia de entrega.
Aparte de los inventos que llevan su nombre, como la bobina de Tesla, o la unidad de medición electromagnética, los mayores honores los recibió en su tierra natal: como ya hemos dicho, en Smilian se creó el Museo de Nikola Tesla, mientras que, en Belgrado, el aeropuerto lleva su nombre.

Consideraciones

  • Pensemos por un momento en lo sucedido en torno al incendio de su laboratorio: según su biografía estaba trabajando en un asunto relacionado con las propiedades del aire en estado de licuefacción, y lo tenía altamente desarrollado, hasta que se produjo el desastre; y casualmente, poco después, Carl von Linde patentaría este mismo descubrimiento. ¿Casualmente? Cierto es que los descubrimientos científicos se producen muchas veces casi a la vez en diferentes lugares, pero a riesgo de que se me considere un conspiranoico se me viene a la cabeza una pregunta evidente: teniendo en cuenta que a esas alturas Tesla era ya reconocido como un auténtico genio a pesar de los celos y envidias que se le tenían en ciertos ámbitos, ¿no sería factible pensar que precisamente esos celos y envidias podrían haber ocasionado que alguien quisiera aprovecharse de su descubrimiento y hacer desaparecer las pruebas del robo?
  • Al respecto del punto anterior, se me ocurre sospechar la posibilidad de que su más feroz rival, Edison, pudiera estar detrás de todo este asunto: ¿por qué no pensar que tal vez pudiera haber ordenado el robo y después, para que las sospechas no recayeran sobre él, haber enviado los datos del descubrimiento a Carl von Linde? Para quien piense que esta teoría es descabellada y absolutamente fantástica, debo recordarle que eche de nuevo un vistazo a la biografía de Edison y Tesla y compruebe la batalla que tuvo lugar entre ambos durante tantos años: la humillación al serbio después de que reformara y mejorara las instalaciones de la compañía del estadounidense, el ninguneo al que fue sometido Nikola al reconocer Edison su genialidad, que al parecer era incapaz de soportar... Evidentemente, Thomas tenía que intentar mantener su negocio de la corriente continua a toda costa, pues de ello vivía, pero eso no es suficientemente motivo para aceptar su actitud: si realmente hubiera tenido visión de futuro, habría reconocido la posibilidad de hacer mucho más negocio con la corriente alterna, pero prefirió ignorarla y mantenerse en sus trece a pesar de las demostraciones palmarias que Tesla hizo una y otra vez. Su única fijación era que se trataba de una forma de electricidad dañina, y así intentó demostrarlo con el asunto de la silla eléctrica y algunas otras demostraciones que llevó a cabo. Si hubiese cuidado y mantenido al serbio en su compañía, y la hubiese reconvertido en suministradora de corriente alterna, es bastante probable que hubiera ascendido notablemente en el escalafón de los multimillonarios: al fin y al cabo, no tenemos más que fijarnos en que Westinghouse confió en Nikola y su negocio prosperó notablemente.
  • ¿Por qué se sigue manteniendo a Marconi como el inventor de la radio? Si parece haber quedado claro que los experimentos de Tesla son anteriores a los del italiano en un par de años, ¿qué motivo puede haber para que en ningún libro de texto se dé cómo válido el hecho de que el inventor de la radio fuera él? De nuevo, parecería que nos encontráramos ante un flagrante caso de celos y envidias.
  • Como ya hemos dicho, a su muerte el gobierno norteamericano se incautó de todos sus papeles, que devolvió bastante más tarde a los familiares del inventor/descubridor; las sospechas acerca de que no lo devolvió todo son muy fuertes, máxime teniendo en cuenta el alucinante desarrollo que se dio en la tecnología de Estados Unidos a partir, más o menos, de esa época: es muy factible sospechar que, efectivamente, muchos de los avances que se dieron sobre todo en el ejército USA pudieron haber tenido su origen en las investigaciones de Tesla; todo esto ha llevado a muchos grupos de investigadores dedicados a las teorías conspiranoicas y otras relacionadas con los temas ocultos a elucubrar con mayor o menor conocimiento de causa acerca de lo que Nikola pudo haber descubierto:
    • Se habla del rayo de la muerte que ya hemos citado, del que no hay constancia alguna aunque su base teórica pudiera estar detrás de conceptos como el HAARP instalado en Alaska, un inmenso sistema de antenas dedicado supuestamente al estudio del clima, aunque se sospecha que pudiera ser no tanto estudio como control o manipulación a base del bombardeo de la ionosfera con haces de partículas. También se sospecha de su presencia teórica en supuestas pruebas realizadas por los soviéticos en Semipalatinsk (Kazajstan) en 1977, en los experimentos que los mismos soviéticos realizaron a partir de 1979 en una instalación de nombre código “Tora”, en Sary-Shagan, a unos 800 kilómetros de Semipalatinsk, o en Gomel, cerca de Minsk, que dieron como supuesto resultado alteraciones climáticas notables como los sucedidos en 1976: una enorme sequía que afectó al Reino Unido, extremado calor en Groenlandia, nieve en Miami…
    • También se sugieren teorías acerca de la antigravedad, lo que facilitaría el movimiento de las aeronaves por el cielo y se reduciría al mínimo el impacto de la gravedad en un cuerpo humano en caso de cambios muy bruscos de dirección. En este sentido, pensemos, por ejemplo, que un piloto de Fórmula 1, durante una carrera, en las aceleraciones, frenadas y giros puede llegar a estar sometido a presiones del orden de 5G, esto es, 5 veces la fuerza de la gravedad…
    • Incluso se le ha relacionado con el concepto de la teletransportación, lo que podría llevarnos hasta otro asunto controvertido, como es el famoso experimento Filadelfia, durante el que el Eldridge, un destructor norteamericano, fue supuestamente trasladado desde el puerto de Filadelfia al de Norfolk en medio de un destello azulado. Sobre esta cuestión han corrido ríos de tinta, pero prácticamente no hay nada a lo que agarrarse para darle una certeza absoluta, tan sólo un supuesto testigo de los eventos relacionados con el experimento.
    • Todo esto que hemos citado con anterioridad nos lleva a una sugerencia, plausible pero no contrastada: ¿y si los descubrimientos del serbio hubieran llevado a la ciencia norteamericana hasta el punto de crear aeronaves que pudieran moverse a velocidades fantásticas y hacer maniobras consideradas imposibles? A estas alturas, el lector se estará preguntando seguramente si no me habré vuelto loco, ya que parece que estoy aludiendo a los OVNIS… Y así es, en efecto: y lo hago por un sencillo motivo: ¿y si en realidad lo sucedido en Roswell en 1947 (Sólo 13 años después de la muerte del inventor) no fue más que un experimento fallido de tecnología terrestre altamente desarrollada y mantenida en secreto? Cierto es que algunos de los detalles que trascendieron al principio no encajan en esta hipótesis, pero al fin y al cabo no resulta demasiado descabellado…
  • Hablemos del sorprendente asunto del Premio Nobel de 1915: para empezar, el rumor de que se lo iban a dar a Edison y Tesla conjuntamente lo propagó la prensa, lo cual nos hace preguntarnos de dónde salió inicialmente la idea, si es que en algún momento estuvo realmente ahí: ¿tenía intención la Academia de obsequiar a ambos inventores con el máximo galardón que se puede conceder a un científico? Francamente no sé qué pensar, porque por un lado desde Oslo se negó tajantemente tal hecho, mientras que por otro se dispararon los comentarios que, supuestamente, habían hecho ambos contendientes. Es posible que en un principio se hubiera pensado que podían compartir el premio, pero seguramente después se arrepentirían de ello al ver la postura irreconciliable en la que ambos se habían posicionado. Si éste fue el caso, es casi seguro que tanto Edison como Tesla dijeron “no”. Veamos por qué.
    • Thomas Alva Edison. La inquina que demuestra hacia Nikola lo hace aparecer como alguien mezquino y envidioso, celoso de la genialidad de su rival; ello podría hacer que, en efecto, se negase a aceptar el premio si ello suponía compartirlo con el serbio: o para él, o para ninguno. Desde este punto de vista, también podemos pensar que la Academia pudo haber pensado que no merecía la pena entrar en semejante pugna y no nominar a ninguno de los dos, o incluso que no quisiera premiar a alguien con semejante fijación; al mismo tiempo, el poder y las influencias de que disponía el norteamericano podrían haber supuesto que se bloqueara la nominación de Tesla…
Hay quien piensa que el enojo principal de Edison contra el inventor europeo viene del momento en que abandona su compañía y se pasa a la de su competidor, Westinghouse. Pero vamos a ver: ¿qué se esperaba que iba a ocurrir cuando le prometió una suculenta recompensa por remodelar y mejorar su empresa y lo que le dio fue una respuesta irónica y, a su vez, el rechazo a un aumento de sueldo (en términos vulgares, una patada en el culo)? ¿Acaso pensaba que Nikola iba a darle las gracias, sonreír y seguir como si no hubiera pasado nada?
    • Nikola Tesla. Pasaba por un momento económico muy bajo, necesitaba desesperadamente los 20.000 $ que recibía el ganador del Nobel. No podía permitirse el lujo de rechazar algo así, sobre todo si pensamos que a lo largo de su vida su trabajo fue aprovechado por otros para labrar fortunas mientras que él tenía que andar escatimando en donde podía, muriendo sin dinero ni reconocimiento alguno. Así, pensar que tras ser nominado rechazó el premio parece un desatino, pero tal vez no lo sea tanto si tenemos en cuenta que, a su vez, era tan cabezota como su enemigo: pudo tratarse de una cuestión de principios, de negarse a compartir el galardón con alguien que lo había ninguneado y humillado de la manera más cruel. Hemos de pensar que, según las propias palabras del serbio, Edison no era más que un simple inventor que había conseguido desarrollar algunos dispositivos científicos muy útiles, pero nada más: se consideraba muy por encima de él, puesto que a sí mismo se definía como un descubridor de nuevos principios científicos y, como resultado de tal idea, un inventor; así pues, partía de la base de que el concepto de descubridor revestía muchísima más importancia que el de mero inventor.
  • La evolución de la historia de Tesla es realmente sorprendente: al principio se le concede el reconocimiento de su genio, después es denigrado e incomprendido, posteriormente se le volverá a dar el reconocimiento que merece, para más adelante convertirse en un genio robado (por el mundo a través del asunto de Marconi y después por los EEUU a su muerte) y, finalmente, reencontrado por las generaciones posteriores, que encuentran en sus descubrimientos la solución a muchas de las cuestiones científicas que se habían estado planteando a lo largo de todo el siglo XX. Pensemos que la ciencia eléctrica y electromagnética le debe una gran parte de lo que es en la actualidad, y nos daremos cuenta de lo ingrata que puede llegar a ser la comunidad científica hacia sus miembros más pioneros, que podrían poner en jaque el establishment y revolucionarlo todo…
  • Para finalizar, hablemos un poco de la personalidad de Nikola Tesla: según se desprende de su vida, debió tratarse de una persona de principios muy fuertemente establecidos, con cierto talante altruista demostrado en su constante preocupación por obtener una energía libre, gratuita para todo el mundo, algo que lógicamente los amos y señores del poder económico no estaban dispuestos a permitir en un mundo ya canalizado para ser explotado sólo por ellos. Evidentemente, en su pugna con Edison también se muestra un punto de orgullo, por otra parte algo necesario en un mundo en el que si te dejas pisar una vez, estarás aplastado toda tu vida. Tal orgullo raya en la soberbia ante las palabras de desprecio que dedica a su rival.
Que se trató de un genio, no cabe duda alguna; que le debemos mucho, por no decir casi todo lo que disfrutamos en este sistema electromagnético en el que nos movemos en la actualidad, también es cierto; ahora bien, también tuvo su punto de locura con algunos de los inventos que supuestamente diseño, aunque eso es algo también habitual en los personajes de este nivel, obsesionados con la idea del descubrimiento del funcionamiento último de la energía y las fuerzas de la naturaleza.

Bibliografía

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·         Wizard: The Life and Times of Nikola Tesla; Biography of a Genius, Marc Seifer. 1996.
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·         To Mars With Tesla; or, the Mystery of the Hidden World, J. Weldon Cobb. 1901.
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·         Crossovers Sherlock Holmes/H. P. Lovecraft, Ralph Vaughan:
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    2. The Adventure of the Dreaming Detective. 1992.
    3. The Adventure of the Laughing Moonbeast. 1992.
    4. Sherlock Holmes and the Terror Out of Time. 2001.

Fuentes de información en Internet:

  • Wikipedia
  • www.abc.es
  • www.monografias.com
  • elproyectomatriz.wordpress.com

Filmografía

  • Nikola Tesla: el Hombre que Iluminó el Mundo, documental.

  • El Secreto de Nicola Tesla, Krsto Papi (Orson Wells). 1980.
  • The Prestige (El Truco Final), Christopher Nolan. (David Bowie). 2006.
  • Fragments From Olympus-The Vision of Nikola Tesla, Joseph Sikorski. (Sean Young, Leo Rossi). 2013. De próxima aparición.

  • Nikola Tesla. 1977. Serie yugoslava de televisión sobre la vida de Nikola Tesla, rodada en 10 episodios.
  • Sanctuary. 2008. Surgida inicialmente en 2007 como una serie de pocos episodios en Internet, se trata de una historia de ciencia ficción con criaturas de todo tipo que conviven o se esconden de los humanos en los subsuelos esbozando la teoría de la Tierra hueca, en la que aparece como uno de los personajes principales, un genio inventor que para trascender al tiempo y mantenerse vivo se infecta con sangre de vampiro y se convierte en un híbrido..

Otros

            Aunque últimamente ha trascendido más al gran público, Tesla ha sido un gran desconocido fuera de los ámbitos científicos durante mucho tiempo; por suerte, en la actualidad, aunque distorsionada, podemos contemplar su figura en cómics (Atomic Robot, JLA: Age of Wonder, Barnum!: In Secret Service to the USA, Rasl, The Five Fists of Science, …), discos (canciones compuestas por cantantes o grupos como Laurie Anderson, O.M.D. (Orchestral Manoeuvres in the Dark), Acoustic Alchemy, Silver Rocket, Joy Electric, The Handsome Family, The White Stripes, The Human Abstract, Discordance Axis, Disarm, Piebald… e incluso grupos que adoptan el nombre del inventos, como Tesla o los rusos de synthpop Tesla Boy), videojuegos, etc.

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