sábado, 6 de junio de 2015

EL NODO LHORK



THE NEW LHORK HERALD TRIBUNE

EL NODO LHORK


Erre.- Ti, ti, tiriri... Ti riri tiriri... En el día de hoy, sábado 19 de Diciembre del año de Nuestro Señor de 1998, su Excelentísima Serenidad Don Eugenio Fraile, presidente del CIO y augusto adalid del Círculo de Lhork, ha inaugurado la tradicional comida de Hermandad con la que habitualmente se solazan los miembros de tan notoria asociación, y en la que se ensalzan los valores más tradicionales y rancios de nuestra excelsa sociedad.
Ante los comensales de tan magno acontecimiento, don Eugenio ha desplegado su magnífica capacidad oratoria, ofreciendo un emotivo discurso lleno de intensidad, sensibilidad, que ha llegado a todo el mundo al alma. Sus palabras, desde el fondo del corazón, han sido tan emocionantes que han de ser reproducidas de forma íntegra: “Queda inaugurada esta exposición”.
Al gran evento han acudido las más ilustres personalidades de ese foco de Cultura que es el Círculo de Lhork, entre las que cabe destacar la presencia del hermanísimo de nuestro caudillo, don David Fraile.
Hemos podido ver, entre otros, a Monseñor Javierix, a quien no se le ha permitido tocar una gota del vino LhorkRioja, que ha corrido abundantemente a lo largo de toda la comida, debido al desgraciado accidente que en su infancia sufrió; a Don JoJavi Que Ve Doble, quien, tras la comida, ha de plantearse de nuevo un cambio de nombre (por ejemplo, JoJavi Que Ve en Dolby Surround); al Capitán General de Nuestras Fuerzas Armadas, don Trueno de Thule, quien hubo de acudir solo, ya que su mujer, Sigrid, se halla muy ocupada en estos momentos siendo raptada por uno de tantos malvados habituales en estos menesteres; al muy ilustre Profesor Sartorius, del que sólo se sabe que está como un auténtico cencerro; a Doña Red Sara, de la patria de la inigualable Santa Agustina de Aragón, quien se dejó el uniforme en casa para no dar demasiado la nota ni escandalizar a los reunidos; al Ilustre Profesor Osuya, decano de las aventuras de Conan en cómic; y a tantos otros que, aunque no nombrados, honran esta opípara comida con su grata e imponente presencia...
Al ágape ha asistido un nuevo miembro, un hijo de las gloriosas tierras del Cid, quien, al ver a quien tenía enfrente, se ha santiguado. Que Dios le pille confesado, y que Crom se apiade de su alma.
Faltó, entre otros, al excelso acontecimiento, un personaje de la talla del Venerable Ninja Mululu, a quien más le valió no haber aparecido, pues parece haber ciertas discrepancias entre él y la cúpula del CIO en lo que respecta a ciertos asuntos del fanzine que esta organización publica.
Tras el banquete, los miembros del Círculo presentes han brindado por los ausentes y, en un claro gesto de conciliación de todas las partes que demuestra su natural bondad y majestuosidad, su Ilustrísima don Eugenio Fraile  ha querido desear unas Felices Navidades y un Próspero Año Nuevo a todo el mundo, a lo que se ha acompañado con el excelso himno de la organización: “Quince hombres sobre el cofre del muerto, Lhork, Lhork, Lhork, la botella de Lhork.
La bebida y el diablo se llevaron al resto, Lhork, Lhork, Lhork, la botella de Lhork.”
            El Excelentísimo tuvo a bien repartir entre los miembros del Círculo, tal es su generosidad, una serie de libros y fanzines por él recibidos en diversos momentos.
            Durante el ágape, los invitados se han dedicado a charlar animadamente acerca de temas de gran trascendencia, como la posible publicación de un nuevo fanzine de erotic fantasy, o acerca de las posibilidades de los telones para representar diversas cosas, e incluso se han permitido el lujo de contar chistes de todo tipo y pelaje, procurando, por supuesto, que las normas del decoro inherentes a tan magno acontecimiento no se vulneren y don Eugenio no deba verse obligado a sancionar a ninguno de los presentes con la pena sumarísima: la expulsión de la organización, a la que el profesor Sartorius ha estado a punto de verse sometido, debido a sus ideas revolucionarias acerca de cambios en la cúpula de poder, golpes de estado y dislates similares; su reacción, ante tan temible castigo, ha sido la de gritar de alegría, diciendo que “por fin, en lugar de dimitir, me despiden. Ahora tendrán que pagarme la antigüedad”.
            Finalizado el ágape, y tras los brindis tradicionales con cava (A despecho del francés, aquí no se ha tomado champagne, sino espumoso de nuestra madre patria), se ha procedido a las tradicionales fotografías de los asistentes al acto, quienes, después de la ingestión prolongada de LhorkRioja no están precisamente para fotos. Tras tal evento, se ha procedido a una selección de bailes tradicionales, durante los que hemos podido ver a Red Sara entreteniéndonos con la Danza de las Siete Servilletas, al nuevo miembro (que, por cierto, ha congeniado bastante con el carácter del Profesor Sartorius) y al citado Profesor en un mano a mano de jotas castellanas. Después, Don Trueno de Thule nos ha deleitado con un emocionante espectáculo de lanzamiento de cuchillos chuleteros, que ha terminado con un desgraciado accidente en la persona de Javierix, que ha perdido unos pocos de los kilos que le sobraban.
            Hemos podido comprobar como su Excelentísima Serenidad ha acompañado a los asistentes a un centro de Cultura, donde han tenido la ocasión de fortalecer su sabiduría y su conocimiento comprando una gran variedad de libros que, sin duda, enriquecerán sus ya vastas bibliotecas, centros de saber desde los que irradia la luz del Círculo a todo el mundo. Tras este evento, don Eugenio, acompañado por los miembros restantes, pues algunos se habían retirado ya, ha decidido dar un paseo por la Plaza Mayor de la sin par Villa de Madrid, observando los escaparates de las tiendas allí asentadas, con motivo de las tradicionales festividades navideñas.
            A continuación, ha llegado la despedida: como fin de una tarde memorable, don Eugenio ha tenido a bien invitar a los presentes a una copa en un centro de bebidas tradicional, desde donde cada uno ha partido hacia su respectivo centro de origen.
            Hemos recibido una serie de imágenes en las que se puede observar al Excelentísimo y al Hermanísimo intercambiando diplomáticos cumplidos con diversos personajes de la alta nobleza de otros países, demostrando así que la luz de la Madre Patria brilla allá donde llega la mano de Don Eugenio.
            Hemos sido informados también de los grandes esfuerzos que su Ilustrísima está realizando para recuperar los Santos Lugares de las garras de los infieles que nos los arrebataron, para glorificar desde ellos la magnificencia de Nuestro Señor San Lhork de Arenjún. Esperamos que su tesón y su diplomacia puedan, dentro de poco, darnos la alegría de la peregrinación hacia el Santo Sepulcro, tal vez no en Las Rozas, sino en Leganés.

Jose Francisco Sastre García


Nota de la redacción: Lamentamos tener que informarles que este número se está publicando desde la madrileña Puerta de Alcalá. Debido a un lamentable suceso relacionado con el Sr. Sastre, nos hemos quedado sin el edificio desde el que solemos lanzar nuestro fanzine.
            Todo comenzó hace unos días, cuando los vigilantes de la redacción descubrieron, durante la noche, a nuestro articulista aporreando las teclas de un ordenador. Hasta ahora, esa situación sólo nos había costado comprar equipos nuevos, o arreglar un boquete en el techo o, simplemente, desinfectar y echar desodorante por todo el edificio. Pero esa noche fue distinto: tras ser descubierto, el hombre echó a correr no hacia la puerta principal, como había hecho hasta ahora, sino hacia la cafetería, donde cogió una fregona y se enfrentó al guardia. Ambos lucharon durante unos momentos, hasta que, con un terrible golpe que nuestro vigilante esquivó afortunadamente, el mango de la fregona se partió sobre una tubería del gas, la cual, a su vez, se agrietó, dejándolo escapar audiblemente. Ante semejante emergencia, nuestro empleado salió corriendo apresuradamente, tratando de llegar a un teléfono para avisar de lo que podía ocurrir. Al mirar hacia atrás, vio que nuestro antiguo articulista, con una sonrisa demoníaca en el rostro, había sacado de su bolsillo dos piedras y las estaba haciendo entrechocar entre sí, tratando de conseguir una chispa, mientras gritaba exultante: “¡Por fin, cuánto tiempo he estado esperando esto! ¡Por Crom, que por fin acabaré con vosotros!”.
            La explosión borró todo el edificio de la redacción. Ahora, mientras se reconstruye, y tras el funeral por el Sr. Sastre, estamos casi seguros que nuestra pesadilla ha acabado.

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