sábado, 13 de diciembre de 2014

TIM POWERS



TIM POWERS: LAS FRONTERAS DE LA HISTORIA

Jose Francisco Sastre García

No cabe duda que la historia es una asignatura apasionante, árida a veces, llena de sucesos más o menos épicos, traicioneros, hazañas que hicieron que la humanidad progresase a gran velocidad o retrocediese en la civilización…
Y, sin embargo, más de una vez nos hemos hecho la misma pregunta: ¿y qué hubiera pasado si la historia hubiese sido diferente? Pongamos por caso: ¿Y si Bizancio hubiese conquistado Europa? ¿Y si el mundo hubiera sido regido por una casta de vampiros desde los tiempos de Ricardo Corazón de León? ¿Y si se pudiera viajar en el tiempo alegremente al pasado o al futuro para alterar la historia?
Pues bien, éstas preguntas son las que conforman un subgénero específico dentro de la literatura fantástica, lo que podríamos llamar de alguna manera historia alternativa, que vendría a derivar en dos vertientes: por un lado, la contestación a las preguntas anteriores, es decir, qué hubiera pasado si alguno de los eventos históricos hubiese sido alterado; y, por otro, el mantenimiento de los hitos básicos de la historia conocida, pero explicando todo ello desde una perspectiva diferente, con recursos fantásticos o con razonamientos poco o nada habituales.
Dentro de este subgénero literario hay unos cuantos autores que han sido capaces de elevarse por encima del nivel medio: John M. Ford, en “Cuando el Dragón Despierte”, contesta a la primera pregunta que planteaba más arriba; Brian Stableford nos responde a la segunda en “El Imperio del Miedo”; Gene Wolfe también toca el tema en “Soldado de la Niebla” y “Soldado de Areté”; pero, por encima de éstos y de muchos otros, el que se lleva la palma en cuanto a vigor y estilo, el que verdaderamente sienta cátedra en este subgénero, es Tim Powers.
Para hacer una breve reseña, diremos que nació en Buffalo, Nueva York, en 1952. Se desplazó a California desde su infancia, donde se educó; posteriormente entró a formar parte del “Grupo de California”, una serie de escritores que se arracimaron, al igual que hicieron Howard y otros en el “Círculo de Lovecraft”, alrededor del escritor de Ciencia Ficción Philip K. Dick. Dentro de este grupo, junto con Powers y entre otros, se encontraban K. W. Jeter, James P. Blaylock y Rudy Rucker. Actualmente, reside en Santa Ana con su esposa.
Empieza a publicar en 1975, llegándole la fama en la década de los ochenta; a esta celebridad contribuyeron decisivamente los premios que se le han ido concediendo a medida que sus novelas llegaban al gran público: en 1984, un Philip K. Dick por “Las Puertas de Anubis”; dos años después, el mismo galardón por “Cena en el Palacio de la Discordia”; ya en 1987, el premio francés Apollo por “Las Puertas de Anubis”; esta misma novela recibirá un par de años más tarde el Gigamesh de Fantasía; y ya en la década de los noventa, las condecoraciones seguirán cayendo sin parar: en 1990, “La Fuerza de su Mirada” recibe el Mithopoeic Fantasy; en 1992 esta misma novela recibe otros dos galardones: el español Ignotus y un nuevo Gigamesh de Fantasía; también en 1993, se le otorga el World Fantasy por “La Última Partida”; ya más recientemente, en 1996 recibe el Locus de Fantasía por “Expiración Date” y, dos años más tarde, “Earthquake Weather” acapara el mismo premio.
Tim Powers es un escritor polifacético, capaz de tocar múltiples registros: entra en la Ciencia Ficción con “Cena en el Palacio de la Discordia” (1985), punto que me voy a abstener de tratar, puesto que este género no acaba de agradarme demasiado; ya que no he leído dicha novela, no puedo, evidentemente, juzgarla; ahora bien, si ha recibido un premio como el Philip K. Dick, en teoría debo pensar que poseerá una calidad que no me veo cualificado para apreciar.
Sin embargo, donde es verdaderamente un maestro, es en el campo de la historia alternativa, en un mundo paralelo al nuestro en el que las leyendas y las mitologías son tan reales como el ser humano, y se cruzan y entrelazan inextricablemente en las vidas de los mortales para crear unos tapices fantásticos que nos hacen creer que, verdaderamente, a nuestro alrededor existe otro mundo legendario que nos guía a través de nuestra propia existencia a nuestro pesar.
Así, dentro de este subgénero, nos encontramos con obras como:
Esencia Oscura” (1979), la última novela publicada en España, una revisitación de la heroica defensa de Viena contra el asalto de las hordas turcas de Soliman en la que tienen cabida de una manera a la vez estrambótica y coherente el mito artúrico del Rey Pescador, la leyenda oriental del Rey del Mundo, que entronca indirectamente con los mitos acerca de los inaccesibles reinos ocultos de Aghartha y Shambhala, los vikingos y las criaturas legendarias más extrañas, todo ello condimentado con una misteriosa cerveza que resulta ser el eje principal de la historia por motivos propios.
Las Puertas de Anubis” (1983), una novela trepidante, llena de saltos temporales continuos a diversas épocas de Londres, en la que la magia y lo sobrenatural están perfectamente vigentes… Un cruce de caminos entre diversos personajes de lo más extraordinario que chocarán entre sí una y otra vez hasta llegar a la sorprendente conclusión…
En Costas Extrañas” (1987), una visión bastante menos prosaica de lo que podamos pensar de la imagen del célebre pirata “Barbanegra” y sus andanzas: a través de los ojos de un recluta a la fuerza en sus filas, veremos todo un desfile de elementos sobrenaturales, de vudú, de renacimientos milagrosos, muertos vivientes, inmortales, criaturas primordiales de la tierra… Se trata, ni más ni menos, de la revisión, en clave de novela de aventuras, de la imagen de un sujeto que pasó a la triste fama de sanguinario traducida en la necesidad de un cruento derroche de vidas humanas para mantener la propia identidad; y entre medias de todo este tinglado, el tema de la Fuente de la Eterna Juventud, con todos los peligros y ventajas que tal lugar, ya sea legendario o real, conlleva para todo aquél que consigue localizarlo a pesar de estar muy bien escondido y protegido.
La Fuerza de su Mirada” (1989), una historia a caballo entre la prosa y la lírica en la que Powers recupera de las antiguas mitologías al pueblo de piedra, unas criaturas extrañas, ajenas a todo lo que conocemos, que viven a nuestra costa y contra las que personajes como Byron, Shelley o Keats nada pueden hacer excepto entregarse a su dominio y su destrucción final, a no ser que alguien consiga descubrir el secreto contra ellas… La esfinge de Edipo regresa de sus antiguos dominios egipcios, para asentar sus reales en los Alpes y lanzar desde allí sus mortales enigmas, las terroríficas lamias de la leyenda griega vuelven de nuevo a atrapar la vida de los mortales entre sus garras…
La Última Partida” (1992), para mi gusto la más floja de las novelas de este escritor que he leído, en la que se entremezclan el Tarot, el “Fausto” de Goethe en cuanto que venta de almas al diablo, al mal o a quien se tercie, las posesiones y la inmortalidad, en una carrera para decidir quién ha de ser el todopoderoso Rey del Juego que gobierne las leyes del azar y las manipule a su antojo. Las Vegas se convierte en una ciudad viva, dominada por el personaje, y el pretendiente, cual Odín tuerto, deberá enfrentarse a él bajo unas estrictas reglas y supersticiones que le permitan acometer la empresa con posibilidades de triunfar…
Otras obras habidas en su currículum son: “The Skies Discrowned” (1976) y su revisitación “Forsake the Sky” (1986); “Epitaph in Rust” (1976) y su revisitación “An Epitaph in Rust” (1986); “Expiration Date” (1995); “Earthquake Weather” (1997); y “Declare” (2000), ésta en preparación por la editorial Gigamesh. A su vez, en castellano apareció en 1987, en Tránsito 16, un relato titulado “Colina Abajo” (“The Way Down the Hill”). Al igual que con la ya citada “Declare”, sería muy de agradecer que se publicaran en España el resto de los títulos que aún permanecen inéditos en nuestro idioma.
Bajo el estilo aparentemente heterogéneo de Tim Powers, podemos encontrar algunos hilos permanentes en su obra de corte histórico que se mantienen fieles a pesar de todo lo demás: la magia es algo antinatural, que para ser combatido requiere hierro y una toma de tierra, es decir, una pieza de hierro que entre en contacto con el terreno; así, la descarga de fuerza se desliza hasta el suelo inofensivamente, sin hacer daño alguno a su supuesta víctima, dejando en su paladar un amargo regusto metálico, similar al de la sangre; la propia tierra es un elemento que lucha contra ese aspecto mágico, entregando su fuerza a aquéllos que han nacido de ella como Anteo, o evitando que ciertas criaturas surgidas de lejanos abismos puedan tocarla so pena de ser destruidas de inmediato. Además de esto, los propios argumentos de las obras, a pesar de sus aparentes diferencias, resultan auténticos remedos unos de otros, de tal modo que nos sorprende al aplicar una y otra vez el mismo esquema a diferentes épocas y diferentes personajes: el protagonista es un sujeto de vida gris y no demasiado agradable hasta el momento, encerrado en su propio mundo de frustraciones y amarguras, que en un momento dado descubre que todo a su alrededor complota para hacer le vida aún más difícil si cabe hasta que acepte convertirse en una especie de héroe que irá llevando palos desde todos los lados y ángulos posibles, para, finalmente, resolver las comprometidas situaciones en las que se empeña en ponerle el destino, con la ayuda de algún misterioso “demiurgo”, y finalizar la empresa con un éxito, al menos, razonable.
Su obra suele ser rápida, llena de actividad, con breves pausas para que el lector recupere un poco el resuello, aunque, dependiendo del argumento, el ritmo puede subir o bajar para acomodarse a las características de los personajes y sus limitaciones, o los ambientes en los que se desenvuelve la acción; así, mientras que en “Las Puertas de Anubis” el protagonista apenas tiene tiempo de descansar, en “La Fuerza de su Mirada” las imágenes y secuencias son más reposadas, aunque igualmente llenas de tensión.
Un detalle que es de agradecer cuando se tocan estos temas históricos es el del rigor: a la hora de escribir sus novelas, se documenta a conciencia en busca de todos los detalles pertinentes para evitar caer en el error de atribuir características o eventos falsos o incorrectos a hechos del pasado que podrían dar al traste con toda la labor efectuada hasta el momento, y estropear lo que a todas luces son estupendos trabajos.
En resumen: Tim Powers, desde mi humilde punto de vista, es un escritor más que recomendable para todo aquel que se sienta mínimamente atraído por la Historia Alternativa o Fantasía Histórica, como prefieran llamarla; al mismo tiempo, casi con total seguridad, también los aficionados a la Ciencia Ficción estarían contentos de conocer la obra de este novelista.

Fuentes de información:
Las Puertas de Anubis. Editorial Martínez Roca, colección Gran Fantasy
En Costas Extrañas. Editorial Martínez Roca, colección Gran Fantasy
La Fuerza de su Mirada. Editorial Martínez Roca, colección Gran Fantasy
La Última Partida. Editorial Martínez Roca, colección Gran Fantasy
Esencia Oscura. Editorial Gigamesh
www.gigamesh.com/autortimpowers.html
www.gigamesh.com/libro009encostasextranyas.html

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